jueves, agosto 27, 2026
InicioColumnasSONRISAS ASESINAS

SONRISAS ASESINAS

Aunque es un hecho que los payasos suelen ser graciosos y nobles, y divierten desde niños amenizando fiestas infantiles hasta a adultos que buscan un espectáculo colorido, a muchas personas les infunden un terror y una incomodidad instantáneos. A este sentimiento irracional se le conoce como coulrofobia, término que se les da al miedo a los payasos.
Aunque ser payaso es un trabajo tan digno y valioso como cualquiera, la cultura popular nos ha plasmado a estos cómicos como seres siniestros y dotados de una maldad ilimitada. Basta con recordar a Pennywise, el villano de la novela ‘It’ de Stephen King, así como una larguísima lista en videojuegos, cómics y películas.
En algunas ocasiones ha habido casos registrados de payasos criminales, de una verdadera y auténtica coulrofobia. Que la cercanía con el Halloween y posteriormente, el Día de Muertos, sea la fecha idónea para recordar a uno de los villanos más temidos del cine y su vínculo con los hechos.
De acuerdo con Grady Hendrix, destacado novelista e historiador del género de terror, en su libro ‘Paperbacks from hell’ registra que uno de los primeros crímenes perpetrados alguien así ocurrió en 1836, cuando Jean-Gaspard Deburau, mimo y saltimbanqui, asesinó de un bastonazo en la cabeza a un niño de la calle. Aunque posteriormente fue absuelto.
Con el paso de los años habría otros casos de gente que se disfrazaría de payasos para cometer diferente clase de crímenes.
De entre todos los casos que se conocen de payasos criminales, el más famoso es, sin duda, el de John Wayne Gacy, nacido el 11 de marzo de 1942 en Chicago, Illinois.
Gacy fingía ser una persona normal y aparentemente tranquila, que le gustaba colaborar con el Partido Demócrata de su país y formar parte de labores de beneficencia en escuelas disfrazándose como un payasito de nombre ‘Pogo’… sin embargo, todo aquello era una fachada, tan falsa como el maquillaje blanco, rojo y azul con el que pintaba su rostro. Resulta que John Wayne Gacy era un asesino en serie, responsable, al menos, de la muerte de 33 hombres jóvenes entre 1972 y 1978. Gran parte de ellos eran menores de edad.

ROSTROS BLANCOS Y NARICES ROJAS
Una vez en la cárcel, Gacy realizó varias pinturas con la imagen de ‘Pogo’ el payaso, que se cotizaron bastante bien. Se trataba de un arte inusual que fue buscado por muchos coleccionistas. Finalmente, fue sentenciado a la silla eléctrica el 10 de mayo de 1994.
En México, uno de los sucesos más recordados y más surreales aconteció el 18 de octubre de 2013, cuando el narcotraficante Rafael Arellano Félix en cumpleaños número 64 en Los Cabos, Baja California Sur. Aquella noche todo era felicidad, cuando de súbito llegó un hombre disfrazado de payaso, con peluca rosa y traje azul. De golpe, este disparó al capo varias veces. El hecho causo tal revuelo que los payasos que se ganaban la vida honestamente, se deslindaron de lo ocurrido.
Otro caso vinculado de manera muy estrecha a los asesinatos perpetrados por estos artistas fue el de Sheila Keen-Warren, una mujer que perpetró un crimen digno de película: el 26 de mayo de 1990, llegó disfrazada de payaso y sosteniendo unos globos, tocó a la puerta de la casa de Marelene Warren, quien confundida y llena de curiosidad porque una persona de peluca colorida y nariz roja aguardaba que le abrieran… en cuanto lo hizo, le disparó directamente en la cara. Tiempo después, Michael Warren, el esposo de la occisa, se terminó casando con Sheila. Todo aquello era un crimen de corte pasional. No fue sino hasta 2014 que gracias a las pruebas de ADN se le arrestó y fue puesta a disposición de la policía. Finalmente, tras declararse culpable, en noviembre de 2024 fue puesta en libertad.
Estos casos parecen surgidos de una novela o una película, pero bien ha dicho Stephen King en su famosa novela, ‘It’: “la ficción es la verdad que se encuentra dentro de la mentira”.

RELATED ARTICLES

LAS MASCOTAS DEL CRIMEN

Club León de Futbol

- Advertisment -

Most Popular