jueves, agosto 27, 2026
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‘TRIBUTO AL PÍPILA DE LA ALHÓNDIGA DE GRANADITAS’

La discusión bizantina, que quiero plantearles en este mes de Septiembre, la retomo de las letras que escribió Don Carlos María de Bustamante cuando dice “La patria necesita de tu valor; ¿te atreves a prender fuego a la puerta de la alhóndiga?”, en alusión a que en aquellos momentos, Don Miguel Hidalgo se dirigía a Juan José de los Reyes Martínez Amaro, a quien conocemos como “El pípila”. Luego vinieron otros historiadores que dieron cuenta de este evento, entre los que destaca Don Lucas Alamán, quien también refiere en una de sus obras de la historia de México “esta relación es de todo falsa, pues el cura Hidalgo, habiendo permanecido en el cuartel de caballería, en el extremo opuesto de la ciudad, no podía dar orden alguna”; y así sucesivamente podría seguir señalando puntos en controversia de aquéllos, que en base a que no tienen un documento o testimonio que acredite la existencia del pípila, de un plumazo lo nieguen, y otros en cambio como es Don Carlos María Bustamante hagan todo un poema que de alguna manera genera un principio de pertenencia y lucha de los mexicanos contra la opresión, que en esta ocasión voy a puntualizar en un solo punto, la esclavitud, que fue abolida por el Cura Miguel Hidalgo y Costilla el 19 de Octubre de 1810 en la Ciudad de Guadalajara, la cual fue firmada en su carácter de Generalísimo de las Américas, nombramiento que le fue otorgado nuevamente en una ciudad guanajuatense, como lo es Acámbaro.
Retomando el tema del Pípila, quisiera preguntarles a mis amigos lectores ¿quién no conoce el monumento dedicado a éste, edificado en lo alto de la montaña? y donde parece dominar cada rincón de nuestra ciudad capital, Guanajuato. Entrando un poco a remembrar ese evento acaecido el 28 de Septiembre de 1810, es lógico pensar en la siguiente hipótesis, el Cura Miguel Hidalgo siendo la cabeza principal del Grito de Independencia el cual acababa de dar en la ciudad de Dolores Hidalgo y al marchar al frente de los insurgentes, que en su gran mayoría eran indígenas y campesinos y que sus armas consistían sólo en machetes y lanzas, por estrategia tenía que mantenerse a distancia suficiente de una bala enemiga disparada por algún gachupín o realista porque de perder la vida en esa contienda, el movimiento independentista podría haberse truncado en sus primeras batallas, así las cosas, no resulta descabellado que hubiese utilizado un estímulo para darle valor a uno de sus seguidores, el cual, por supuesto tenía que tener ciertas características para poder cargar a sus hombros y espalda una losa que detuviera las balas enemigas y escalar un cerro para poder llegar a lo alto de una fortaleza impenetrable porque las únicas ventilas que tenía el mismo, eran unas ventanillas en lo más alto desde donde salían los fusiles de los que disparaban en contra de los insurgentes, así es que, el único camino era incendiar la puerta de acceso a dicho lugar. En este orden de ideas, creo que el Pípila no fue él solo quien logró esa hazaña, sino fue movido por todos los demás indígenas que lo acompañaron porque ese día, todos los que estuvieron y murieron en esa colina se llamaban el Pípila.
La lectura que doy de este emblemático personaje es que en ese momento se daba la vida para abolir la esclavitud en aras de la libertad, apuntalada por el joven Pípila y ahora pasados más de doscientos años, vemos a una juventud extraviada que lucha por sobrevivir y que en algunos puntos de nuestro Estado sigue viviendo una esclavitud disfrazada y que los descendientes de esos indígenas inclusive ahora siguen hablando su dialecto, que si fuera el caso que lo hicieran para mantener sus usos y costumbres sería un orgullo, pero no es así y lo hacen porque no han podido salir de la pobreza, marginación y desprecio en la que viven a pesar de que los jóvenes se esfuerzan por superarse.
En este próximo pasado 15 de Septiembre, más que vitorear el grito de Independencia en todas la plazas públicas, alcaldías y hasta la presidencia de la República, más bien lo catalogo como un grito de indignación por todos los pueblos que siguen en la desesperanza de seguir viviendo una esclavitud disfrazada, por eso hoy exhorto a todos los mexicanos y en particular, a todos los guanajuatenses para que trabajemos unidos para superar y mejorar las condiciones de vida de México, y sigamos el ejemplo que nos dejó como legado el Pípila de la Independencia, que se lee en su esfinge, que “aún hay otras alhóndigas por incendiar.”
galvantorres33@hotmail.com

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