El olvido es una de las herramientas más indispensables del ser humano, capaz de negar cualquier contrato social que se haya pactado entre el populum. La capacidad de transformar los hechos en beneficio de un particular parece irreal, pues uno pensaría que al formalizar un trato, la palabra y ‘honestidad’ de uno podría ser suficiente para solventar estos convenios.
Por este motivo nace la necesidad de concretar o evidenciar la existencia de dichos pactos, incluso existe la famosa frase de ‘papelito habla’, porque creer en la palabra de una persona es simplemente complicado. En nuestra realidad resulta muy poco fiable hacerlo, debido a que cada uno vela por sus propios intereses, seguridades y bienes; pues uno nunca va a ‘jugar para perder’.
Claro, existirán las personas honestas, pero en la sociedad que vivimos, preferimos estar alertas, pues así como existen personas honestas, existen las que no, quienes tratarán de sacar ventaja de las más mínimas oportunidades que se les presenten, pues como bien dicen, ‘chamaquear’ a los inexpertos o ‘inocentes’.
Ahora, resulta muy importante destacar que este tipo de mentiras terminan por ser descubiertas y expuestas, el problema viene cuando la persona que la expresa es de mayor poder, o que tiene un rol de importancia en la sociedad, pues harán todo lo posible para mantener la realidad que ellos quieren, así como los mexicanos conocemos en la política como la famosa ‘verdad histórica’.
La negación de los problemas sociales resulta importante en el análisis político por el espectro social y político de México, ya que nosotros convivimos, históricamente, con esta forma de manipulación por parte de nuestros líderes, desde cubrir la realidad de los ‘héroes’ y ‘villanos’ de nuestra nación, sus verdaderas intenciones o la verdad oculta en la historia de nuestro país, hasta hoy día donde la ‘verdad histórica’ nos consume en los hechos que vivimos, pues todavía tratan de tapar el sol con un dedo inventando sus realidades o negando acontecimientos que resultan ser muy vívidos para la sociedad.
Situaciones tan recientes que todavía se sienten frescas en la memoria de la gente, cosas que en principio parecen sacadas de series o películas como atentados, ataques a personalidades famosas o situaciones de riesgo nacional que nos hacen reflexionar sobre la problemática del país. Esta clase de eventos son muy difíciles de ignorar por el simple hecho de que ya no solo forman parte de la información nacional, si no que ponen en el ojo del huracán al país a nivel nacional.
La inmediatez y la capacidad de generar información que nos es ofrecida en la actualidad resulta comprometedora para toda esta forma de manipulación mediática, donde nos quieren hacer ver que las cosas están perfectas cuando no.
Solo basta recordar casos como los ‘43 de Ayotzinapa’, donde el registro de llamadas, mensajes y la geolocalización de un teléfono son la pieza clave para desmentir la famosa ‘verdad histórica’; poniendo en tela de juicio públicamente la veracidad de lo que nos cuenta el gobierno. Algo que ya era un secreto a voces, algo que la sociedad sabe, pero de lo que no se tenía ‘evidencia’ para falsear.
Resulta relevante al comprender que son cosas que ‘todos sabemos’ o teorías de conspiración sobre los sucesos más importantes del país, pero que resultan ser ciertos, o mejor dicho, que ya hay la forma de contradecir la versión oficial.
En el particular resulta interesante que las personas no usen estas nuevas técnicas, no por que no tengan acceso o que no sepan cómo se usan; sino que incrementa el riesgo en ser afectadas en su integridad o bienestar, pues, como mexicanos, sabemos los trágicos resultados de aquellos que buscan dónde no debían, cosa que mantiene controlada a la sociedad de cierta forma.
Por ello, donde es más recurrente ver esto, cosa que no le quita el riesgo, es en la esfera política, pues las oposiciones toman estos recursos para tratar de debilitar la fuerza o la confianza pública que tiene el gobierno (o ciertos actores de este), demostrando y evidenciando las problemáticas y sucesos trágicos para la sociedad mexicana. Haciendo uso de los medios para difamar y afectar explícitamente la imagen de estos.
Casos y ejemplos hay muchos ya que el objetivo es demeritar la imagen de un ente político, desde el citado arriba ‘caso de los 43’, la ‘Estafa maestra’, el ‘Fobaproa’, la ‘caída del sistema’, el ‘68’, entre muchos más; sin embargo, me refiero a estos, porque resultan ser los temas de interés del gobierno actual (antes de ser), cuando eran la oposición siempre ejemplificaban la falsedad y calumnias de las ‘verdades históricas’ retomando estos casos.
Por ello fue la sociedad les llegó a tener confianza, pues ellos criticaban al gobierno en cada oportunidad que tenían, ya sea por un bien civil o como estrategia política para vencer al enemigo.
La ironía la encontramos en la actualidad, donde aquellas voces de ‘rebeldía y revolución’ se convirtieron en aquello que juraron destruir; ocultando información; negando acusaciones que, como sus predecesores, están a nada de ser ciertas; inventando ‘versiones históricas’ de acontecimientos trágicos para la sociedad; o perdiendo la memoria de cosas importantes.
Porque, como ellos dijeron alguna vez a un presidente, ‘cómo es posible que no sepas lo que pasa en tu gobierno, ni a la gente que tienes en él’, realmente es parte de los misterios de la política mexicana. Tal vez, cuando llegan al poder sufre de un amnesia severa o será el estrés de estar al mando de una gran nación como México, quién sabe. Solo debemos recordar que si no es la gente, que la historia se los demande.




