
Esta semana estuvo llena de eventos trascendentes para la política y la seguridad en México, desde el poder observar las primeras repercusiones de las leyes censura y espía hasta lo que parece será el inicio de una tragicomedia para el gobierno mexicano, pues hace unos pocos días (el viernes 11, para ser exactos) se soltó una bomba a nivel internacional cuando se hizo público que el hijo menor de ‘El Chapo’ Guzmán, ‘El Ratón’ Guzmán, se declaró culpable de una serie de cargos por los que le acusaba la unión americana.
Lo que parecía ser un secreto a voces, fue confirmado y oficializado por la Fiscalía Estadounidense después de una serie de negociaciones que tuvo ‘El Chapito’ con el gobierno gringo, pues confesó haber sido el líder del grupo criminal establecido en Sinaloa, además de asumir su participación en tres hechos criminales fatales producidos en México y en Estados Unidos.
Estas declaraciones parecen ser cosa cualquiera, pues los juicios contra la familia Guzmán se han dado desde la captura de ‘El Chapo’ en 2019; sin embargo, este movimiento podría ser crucial en el desarrollo político de los próximos meses, pues Ovidio (‘El Ratón’) tiene como condición propiciar información ‘que ayuda el gobierno estadounidense’ en su lucha contra el narcotráfico, lo interesante fueron las declaraciones del mismo Ovidio y de su abogado, pues se hicieron insinuaciones sobre la participación del gobierno mexicano en el desarrollo de los negocios criminales efectuados por esta organización.
Ante esto, el gobierno mexicano no se hizo callar, pues la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, mientras estaba irónicamente en su gira por el municipio de Culiacán, respondió criticando a los norteamericanos, señalando que hace apenas unos meses ellos habían catalogado a estos grupos criminales como terroristas y que, incluso en spots que circularon, no solo en tierra gringa, sino también en México, se aseveró que su gobierno combatirá a todos los agentes que dañen a su pueblo y que los afecten con el tráfico de drogas, pero, que ahora negociaban con estos personajes que juraron ‘destruir’.
Siendo claros, el argumento es completamente valido, siendo que para los gringos estás promesas solo se aplican cuando les convienen, porque incluso resulta cómico que en dichos anuncios recalcan que ellos no quieren a ese tipo de personas en sus tierras; sin embargo, insisten en juzgarlos y encerrarlos de su lado de la frontera. El problema es ese mismo, el gobierno norteamericano no cree que las autoridades mexicanas sean capaces de mantener el orden y realizar los juicios adecuados a estos criminales. Por ello, recurren a su herramienta favorita, interviniendo como el ‘hermano mayor’ que tiene que resolver los problemas de los pequeños.
Justo esto fue señalado como respuesta a las acusaciones hechas por la Presidenta de México por parte del abogado de Ovidio, pues recordó el caso del General Cienfuegos o el ‘secuestro amañado’ de ‘El Mayo’ Zambada.
Creer que el gobierno, sea del país que sea, no tiene contacto directo con ‘La Maña’ es querer tapar el Sol con un dedo, es vivir en una ilusión que todos querríamos que fuera cierta, pues el mismo contrato social cubre a este sector del pueblo y los gobiernos buscan evitar las mayores afectaciones a los particulares, por lo que negociar con los grupos criminales se puede presuponer para buscar un ‘bien mayor’, tal fue el caso del ‘Culiacanazo’, aunque muy tarde, el gobierno mexicano trató de reducir los daños ya afectaciones, y, en ese caso, las víctimas fatales.
Como me gusta recalcar, el problema en la política es que los líderes de los diferentes niveles de gobierno de los muchos países que tenemos, no piensan en las repercusiones que sus decisiones tienen en nuestra sociedad, sino que solo dicen que actúan en el ‘beneficio del pueblo’.
Pues, desde el caso del Culiacanazo, de Cienfuegos, ‘El Mayo’, ‘El Chapo’, la guerra contra el narco, las alianzas con el crimen organizado y entre muchas históricas marcas que ha vivido México, el problema trasciende del hecho a quién se hará responsable.
Así, parece ser que el problema de la guerra de los Mayitos contra los Chapitos ha sido establecida como un hecho circunstancial para las autoridades, ya no importa la inseguridad de hay en Sinaloa, ya no importa los muertos que han dejado, solo importa quién tiene la culpa.
Por ello es preocupante para la política mexicana que el Líder de una organización criminal esté dispuesto a cooperar, porque así, ya no podrán seguir jugando a pasarse la bolita en quién tiene la culpa como lo han hecho hasta ahora; sino que ya habrá posibilidad de decir quién es el culpable, quién dio la orden y quién tendrá que pagar los platos rotos.
Ahora sí que ni la ley censura podrá alcanzar a callar lo que tenga que decir el menor de los Guzmán, solo hay que esperar que cuando se llegue la fecha lo dejen hablar o que quiera volver a hablar.



