
A través de la Red Feminista de León denunciaron el caso de acoso escolar que sufrió una alumna de sexto grado por parte de sus compañeros en una Escuela Primaria ubicada en la colonia Azteca.
La madre de la familia de la menor informó que ya hay una denuncia interpuesta en la Procuraduría de los Derechos Humanos del Estado de Guanajuato (PRODHEG), así como un documento terapéutico oficial en el que se avala que, debido al acoso, cuenta con el diagnóstico de depresión grave.
Pero el acoso no es lo único que la madre denunció, pues evidenció una supuesta negligencia, violencia y encubrimiento por parte de las autoridades escolares de la primaria. Recordó que desde noviembre del año pasado su hija fue víctima de insultos, empujones y burlas por parte de sus compañeros.
«A pesar de haber acudido al maestro de grupo, a madres de familia, a la directora Angélica Ante Landín y a la inspectora Irma Venegas, nadie actuó de forma efectiva. Solo hubo burlas, evasivas y simulación de protocolos», cita el texto que acompaña la publicación de la denuncia.
Pero la violencia no paró, pues la misma madre de familia fue agredida por otra madre de familia, lo que agravó más el estado mental de la menor. Sobre ambas situaciones minimizaron lo sucedido, incluso contó que la directora se burló de ella.
Por esta situación interpuso una denuncia ante la Fiscalía General del Estado de Guanajuato por amenazas físicas contra la madre que la agredió, y puntualizó que en ningún momento dicha persona se presentó a las audiencias.
Fue en el mes de febrero, de acuerdo con la publicación, que a la menor le contracturaron el cuello, y al hacer la denuncia fue canalizada con el maestro Mario Alfonso Andrade González, quien, de acuerdo con la información del gobierno del estado, forma parte del Consejo de Participación Escolar en la Educación (COMUPAEE) por el periodo 2024–2026 en el municipio de León.
«Me dijo que no se iba a poder hacer nada porque todos los niños involucrados con el bullying hacia mi hija declararon cosas diferentes. Según él, mi hija mintió porque en una declaración dijo ‘mesa’ y no ‘escritorio’, y por ese cambio de palabra, ya no era confiable. Esa fue la justificación para invalidar su palabra y no hacer nada», señaló.
Ante la nula acción por parte de las autoridades educativas, y aparentemente el no contar con un protocolo de acción, confirmó la madre que la institución no haría algo por su hija. Agregó que fue bloqueada por el docente que impartía clases al grupo, sin la oportunidad de ser partícipe en la organización de la graduación.
«Hoy levanto la voz por mi hija y por todas las infancias que están siendo silenciadas y violentadas en las escuelas, con el encubrimiento de docentes, directivos e inspectores que no hacen nada más que protegerse entre ellos», narró.
Para concluir, pidió a las madres y padres de familia no confiar ciegamente en las instituciones e identificar a tiempo cuando los menores sufran algún tipo de violencia. Su exigencia es justicia y reparación del daño para que situaciones como estas no se vuelvan a repetir.




