La cultura urbana en León ha vivido durante años con escasos espacios para su desarrollo, y poco reconocimiento social. Sin embargo, en los últimos tiempos, iniciativas como Malahuero han abierto puertas para que jóvenes artistas puedan profesionalizar sus expresiones artísticas y culturales, desde el graffiti hasta la música y el tatuaje.
Fotos: Angel Quiroga
Fernando Quiroga Talamantes, fundador y responsable de Malahuero, define este lugar como un espacio colectivo y multicultural dedicado a las expresiones urbanas y artísticas. “Es un espacio creativo donde se puede producir desde talleres hasta contenido audiovisual”, comenta.
Su experiencia de más de 25 años dentro de este contexto lo ha llevado a entender la falta de espacios accesibles y acogedores para la cultura urbana en León, donde todavía prevalecen prejuicios hacia estas manifestaciones, consideradas “cosas de calle”.
“El panorama ha cambiado mucho en los últimos años”, explica Fernando. “Antes se veía como un hobby o una etapa pasajera; ahora la cultura urbana se puede profesionalizar en música, pintura y más. Pero los espacios siguen siendo pocos, y los que existían han desaparecido. Por eso es importante que quienes están dentro de esta cultura generen sus propios espacios y no dependan exclusivamente de las instituciones o el gobierno”.
Malahuero no solo facilita un lugar físico para talleres de pintura, baile o música, sino que también impulsa la producción y promoción del talento local, con sesiones musicales y colaboraciones con artistas emergentes de diversas disciplinas. “Queremos que la gente conozca estas expresiones y se den cuenta de que hay alternativas fuera de la cultura tradicional y convencional”, afirma.
Seminario de tatuaje: impulsando el talento emergente
Una de las más recientes actividades ahí fue el seminario de tatuaje impartido por la tatuadora Cherry, originaria de Puebla, con un enfoque en lettering y composición de letras para tatuaje, organizado por Ángel Yael Castillo Miranda, mejor conocido como El Castos, tatuador y también participante activo de la cultura urbana.
Fotos: Angel Quiroga
“El seminario abarcó desde la creación de tipografías propias hasta la práctica en vivo del tatuaje freehand”, cuenta El Castos. Para él, el tatuaje es una extensión natural del arte urbano. “Desde niño me involucré en el rap y el graffiti. El tatuaje siempre estuvo presente entre la gente que admiraba y formó parte de mi formación artística”, señala.
«Cuando yo tomo una decisión de no ir como en el camino Godín, por así llamarlo, o andar en burocracias y todo ese rollo, me doy cuenta de que para crear hay que creer, entonces yo siempre creí en lo mío, todo el tiempo, hasta que se estaba formando algo, que ya después tuve que alimentar y hacerlo crecer.»
Este tipo de eventos muestran cómo el tatuaje, la música, el graffiti y otras expresiones urbanas están interconectadas y pueden encontrar en espacios para crecer, profesionalizarse y ser reconocidas con más valor social.
El trabajo de colectivos y artistas que autogestionan y crean estas plataformas es vital para el desarrollo cultural local. La profesionalización y la difusión que se da en estos espacios contribuyen a transformar la visión sobre la cultura urbana, mostrando que no es solo un pasatiempo, sino una forma legítima y valiosa de expresión y trabajo artístico.
Fernando Quiroga deja un mensaje para quienes aún dudan en integrarse a la cultura urbana:
“No se dejen limitar por los patrones establecidos. Hay gente que vive de esto y que lleva el talento de León a festivales internacionales. Lo importante es enfocarse, perseverar y rodearse de quienes apoyen y motiven”.
Así, espacios como este y eventos como el seminario de tatuaje evidencian una nueva etapa para la cultura urbana en León, una etapa de crecimiento, profesionalización y reconocimiento que abre camino para nuevas generaciones de creadores.