jueves, septiembre 3, 2026
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Wuero Ramos y la eternidad del libro en la pintura

El Museo Palacio de los Poderes recibe en sus salas temporales una exposición pictórica que rinde homenaje a uno de los objetos más significativos en la historia de la humanidad: el libro. La trascendencia del libro, de Miguel Ángel “Wuero” Ramos, está integrada por 28 obras que invitan al espectador a perderse entre atmósferas nostálgicas, reflexiones filosóficas y una intensa devoción por la lectura.

En esta muestra, el artista capitalino, nacido en 1979, explora al libro desde múltiples dimensiones: su materialidad, su resonancia cultural y su inevitable carga de memoria. Con una estética cercana a la naturaleza muerta contemporánea, Ramos hace de las páginas apiladas y las cubiertas desgastadas un discurso visual sobre el tiempo, el pensamiento, la tradición, la ficción y el olvido.

Inspiradas en las librerías de viejo de la calle Donceles, las pinturas remiten a un paisaje en vías de extinción: ese espacio físico donde los libros parecían tener un lugar propio, un refugio. Convertidos en objetos ajenos a esta época digital, estos libros son evocados como presencias silentes pero necesarias, casi fantasmas que insisten en ofrecernos su lectura.

Wuero Ramos no solo reproduce espacios; los reinterpreta. Como él mismo declara, está “empeñado en crear mundos que, si bien son parecidos a la realidad, pretenden ser independientes”. Su obra conjuga oficio técnico con una mirada crítica y melancólica del presente, y convierte a cada libro pintado en una posibilidad de relectura del mundo.

“Estas pinturas son lecturas en voz alta, aunque permanezcan en silencio”, escribe José María Espinasa, quien propone recorrer la exposición como si de una librería se tratara: sin prisa, con asombro, dejándose seducir por el azar.

Las obras de Wuero Ramos no se limitan a representar libros como objetos inertes. Cada cuadro evoca un clima emocional, una suerte de memoria afectiva que nos remite a la experiencia íntima de leer. Son como ventanas que permiten observar la vida que se niega a ser olvidada detrás de un cristal. Los tonos ocres, los reflejos, la acumulación de objetos en desorden aparente, sugieren no solo el paso del tiempo sino también la carga vital que acumulan los libros: anotaciones, marcas, dedicatorias, polvo. Ramos recupera esos rastros como una arqueología del saber, y al hacerlo, rescata también al lector como figura ausente pero esencial.

La trascendencia del libro no es solo una exposición sobre libros; es una declaración pictórica sobre la importancia de imaginar y habitar mundos distintos. Es, también, una invitación a recuperar el tiempo lento de la lectura, a mirar con sumo cuidado lo que permanece entre sombras.

Aunque muchos de los escenarios retratados transmiten cierta melancolía —ventanas cerradas, estanterías vacías, rincones polvorientos—, el artista introduce con sutileza una luz que permite entrever esperanza. En palabras del propio Ramos, “a pesar de abordar temas y ambientes que aluden a la desolación, la fragilidad y hasta la muerte, siempre he tratado de dejar una luz tenue, una luz que nos recuerde que sobre la muerte alguna vez reinó la vida”. Así, cada cuadro es también un gesto de resistencia: una afirmación de que la belleza aún puede hallarse en lo olvidado.

El trabajo de Wuero Ramos ofrece un alto al ritmo vertiginoso con el que sucede la vida. Su pintura exige contemplación, tiempo, inmersión. La exposición se presenta como una protesta silenciosa y melancólica, pero firme, a la fugacidad contemporánea. Al colocar al libro en el centro de su discurso visual, el artista reclama su vigencia no solo como soporte de ideas, sino como objeto poético, cargado de sentido y capaz de seguir inspirando pensamiento.

Con entrada libre, la exposición, cuya curaduría estuvo a cargo de José Ignacio Aldama, estará abierta al público hasta el 14 de septiembre de 2025.

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