La próxima semana se estrena una de las series más esperadas de ciencia ficción ‘El eternauta’, basado en el cómic creado en Argentina en 1957, dibujada por Francisco Solano López y escrita por uno de los mejores narradores de género fantástico de aquel país: Héctor Germán Oesterheld, cuya vida y la de sus seres amados fue horriblemente afectada debido a la dictadura del dictador Rafael Videla. Más allá de la narración fantástica, ‘El eternauta’ esconde, tras de sí, una historia de lucha de ideales ante la represión y de crímenes de estado.
Nacido el 23 de julio de 1919 en Buenos Aires, Héctor Germán estudió geología y desde muy joven sintió interés por dedicarse a la escritura. Comenzó a publicar cuentos cortos de divulgación de la ciencia, y poco a poco se fue dando a conocer como un excelente narrador. Sin embargo, el igual que sus homólogos británicos, Alan Moore y Neil Gaiman, veía en el cómic un medio para expresarse muy novedoso, porque se trataba de un terreno artístico inexplorado.
Entretanto, el gobierno argentino pasaba por uno de sus momentos más álgidos, con las juntas militares y el ascenso de la dictadura.
En 1957 publica su obra maestra: ‘El eternauta’, que trata sobre una invasión alienígena a la tierra, organizada por unos seres conocidos como ‘Los Ellos’. Entre sus acciones, está la de lanzar copos de nieve que matan al primer contacto con la piel y controlar humanos mediante transistores de alta tecnología. Cualquiera entendería la metáfora: son los soldados o la gente controlada por un gobierno represor. Oesterheld plasmaba sus ideas de forma muy sutil e inteligente en sus guiones. ‘El eternauta’ fue un verdadero éxito que publicó en su propia editorial.
El mensaje de ‘El eternauta’, es muy claro y arriesgado de acuerdo al contexto en que se vivía: ante el abuso de poder, la única resistencia debe de ser la colectiva, en grupo. De forma individual no se logra nada.
A LA CLANDESTINIDAD
El escritor era un hombre firme a sus ideales, y poco a poco pagaría el precio.
Primero, la dictadura secuestró y asesinó a sus cuatro hijas: Diana de 24, Beatriz, de 19, Estela de 25 y Marina de 18. Dos de ellas, embarazadas. El único cuerpo que fue posible recuperar fue el de Beatriz.
La segunda parte de ‘El Eternauta’ en el año 1976, fue publicada prácticamente en la clandestinidad. Oesterheld estaba escondido y enviaba los guiones por correo, siendo apoyado por terceros. Además, era jefe de prensa de Montoneros, organización guerrillera que se oponía al régimen.
Entonces, un 27 de abril de 1977 ocurre lo peor: Oesterheld es secuestrado por el régimen y llevado a un centro clandestino de detención, donde sería golpeado y torturado de forma física y psicológica. Entre las muchas versiones de lo que le hicieron, se cuenta que los militares le mostraron las fotografías de sus hijas muertas. Así, fue llevado a otros dos centros de detención. Se presume que murió en 1978, a los 60 años de edad. Hasta el momento, sigue siendo uno de los 30,000 víctimas recordadas de la dictadura argentina.
Años después, el impacto de este escritor, la fuerza de sus historias y sus metáforas sigue dando de qué hablar. Al respecto, está el documental ‘H.G.O.’ (que era como el firmaba sus escritos) asimismo, el libro ‘Los Oesterheld’ de Fernanda Nicolini es una interesante investigación sobre la familia de este creador. Por su parte, Elsa Sara Sánchez de Oesterheld, su esposa, se convirtió en activista defensora de los derechos humanos y las personas desaparecidas, y lucho incansable hasta su muerte, en 2015.
Aunque hoy en día Oesterheld continúa en calidad de desaparecido, su obra está más viva que nunca gracias al mundo de las redes sociales. Todos sus lectores se han encargado de ello, o como bien dicen en ‘El eternauta’: “El único héroe válido es el héroe en grupo, nunca el héroe individual, el héroe solo”.




