
La Semana Santa tiene un significado profundo para millones de personas en México. En este sentido, Guanajuato se alza como un destino donde la fe se vive con una intensidad que va más allá de lo convencional que se enriquece con cultural e histórica que distinguen al estado. Si buscas una experiencia que combine reflexión espiritual con tradiciones que te dejarán con la boca abierta, entonces ¡Has llegado al lugar indicado!
UN VIAJE DE FE
Templo Expiatorio de León. En el corazón de León, esta joya neogótica te dejará sin aliento. Casi un siglo de historia que se corona, en 2012, con la visita del Papa Benedicto XVI. Sabes qué es lo más cool, fue construido gracias a la fe de la gente.
Santuario de Atotonilco. A un salto de San Miguel de Allende, este santuario del siglo XVIII es una maravilla barroca con una fachada sencilla, pero preciosa. Treinta años de dedicación de Miguel Antonio Martínez se plasmaron en murales espectaculares, iluminados solo por luz natural, al puro estilo flamenco.
Fue aquí donde los insurgentes tomaron el estandarte de la Virgen en la lucha por la Independencia.
Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato. Ícono de la capital del estado, esta obra barroca, construida entre 1671 y 1696, alberga una imagen de la Virgen donada por reyes. Su cúpula es un símbolo del pasado minero de la región.
Cerro del Cubilete y Cristo Rey. En la cima, a más de 2,600 metros de altura, te espera un monumento imponente: el Cristo Rey. Erigido como símbolo de resistencia durante la Guerra Cristera, esta escultura de 80 toneladas es un recordatorio de la fuerza de la fe en la historia de México.
Parroquia de San Miguel Arcángel. Imposible visitar San Miguel de Allende y no quedar impactado por esta joya neogótica del siglo XVIII. Sus torres puntiagudas y arcos ojivales son inconfundibles. En el interior encontrarás óleos de los siglos XVII y XVIII.
Parroquia de Nuestra Señora de Dolores. Aquí se encendió la chispa de la Independencia. En 1810, Miguel Hidalgo hizo sonar las campanas que cambiaron la historia y sembraron la semilla de hoy llamamos México. La parroquia, construida en 1778, es un lugar cargado de historia y fe. Se puede sentir esa energía que el Padre de la Patria transmitió durante aquella madrugada de 1810.




