Enojados por los problemas de hoy. Con sensaciones de incertidumbre en nuestro futuro ante los cambios que se avecinan. Necesitamos algo para mitigar esa sensación.
¿Una bola de cristal?
Seria útil en estos momentos para evitar el aciago y abyecto modo de vivir de nuestra sociedad, de nuestros gobernantes.
Hemos creado un monstruo, y no de la imaginación de algún escritor de fantasías. Los hemos fabricado a través de nuestra constante forma de construir nuestra vida, las relaciones, nuestra conducta y actos que nos delatan a cada paso. Pensamos en la forma que se han suscitado las circunstancias en que nos encontramos. Ausentes paseamos por la vereda intrincada de la vida como sujetos sin sustancia, parece ser que la energía que guardamos estuviera introducida en un envase polimorfo y ajeno a nuestra esencia.
Una bola de cristal y un adivino que nos adelantara el futuro para poder soslayar el presente.
Pero…. ¿que veríamos en ese proceso futurístico de nuestra vida?
¿Algún cambio?
Tal vez algo que nos diera esperanza, si, eso es. Sin embargo, conociendo nuestra actitudes e idiosincrasia lo que sucedería es que, lo mas probable, no habría nada nuevo, o quizás algo mas complicado o funesto.
Así somos, entes pesimistas y complicados que no buscamos con optimismo la transformación o metamorfosis hacia algo distinto y conveniente.
Cada cabeza es un mundo y una miríada de posibilidades en pensamientos y acciones. Nadie percibe las cosas del mismo modo, solo parcialidades de acuerdo a los sentidos de cada ente y ser humano, además de la conveniencia de la pertenencia del grupo… de la manada.
Los mexicanos vivimos esperanzados, por nuestra raíces, en la llegada de un mesías o redentor que alivie nuestra dependencia. Que nos libere del pecado y carga que llevamos.
Somos permisivos con nuestras actitudes hacia los que nos controlan, los que forman parte de este circulo social. Nunca los enfrentamos, tal vez los criticamos, pero aceptamos sus acciones, las justificamos. Mientras que somos acérrimos críticos de lo que ocurre en otros pueblos, con sus costumbres; aunque sumisos a la hora de la revancha o respuesta.
Tenemos lo que se necesita para cambiar, sin un instrumento de adivinación que nos haga sentir seguros.
Necesitamos actuar.
¡Ya!
De acuerdo con un reporte de Deloitte, los líderes financieros a nivel federal, estatal, local, de la sociedad y los gobiernos necesitan embarcarse en alguna reflexión inteligente para poder llevar proyectos adecuados en la construcción de ciudades mas eficientes e inteligentes.
De sociedades mas participativas.
-La asociación con el sector privado es esencial.
Como primer paso, es necesario políticas de apoyo con incentivos fiscales (incluyendo reducción de impuestos), sociedades publico privadas (SPP) y enlaces de infraestructura calificados especialmente enfocados en requerimientos inteligentes citadinos.
El sector público debería facilitar la inversión del sector privado en modelos de ciudades inteligentes que reduzcan el costo cercano al final en tecnología e infraestructura habilitada (en una época de “escasos” recursos públicos), mientras se asegura en forma apropiada y balanceada cualquier riesgo y consideraciones de recompensa.
Nuestra bola de cristal nos dice que a León lo deberemos transformar en una ciudad inteligente, mediante la reingeniería de la infraestructura de un transporte obsoleto – aunque hoy modifiquen las estaciones y autobuses, estos son poco amigables con la ecología y el ambiente-.
Nuestra ciudad esta experimentando un gran influjo de nuevos residentes y las tendencias no muestran que vaya a disminuir. De acuerdo con el INEGI, León esta considerada dentro de las 5 ciudades emergentes con mayor crecimiento del país y la tercera según la revista Forbes. De acuerdo con la definición del Banco Interamericano de Desarrollo, una ciudad emergente se define como aquella que reportó un crecimiento económico y de población por encima del promedio nacional durante los últimos cinco años, además de tener un número de habitantes entre los 100 mil y los 2 millones.
Es evidente que deberemos dejar de pensar en fracciones o partidos políticos y convertirnos en una unión estatal, municipal, social, pública y privada, ya que los retos que veremos en pocos años nos podrían dejar como un ciudad obsoleta si no participamos con creatividad en el desarrollo de infraestructura y servicios.
El lema divide y vencerás (divide et impera), utilizado en política y psicología (Julio Cesar y Napoleón) es obsoleto y no aplicable; aunque muchos insistan en utilizar esta premisa en tiempos de elecciones.
Hoy más que nunca es importante permanecer unidos, tanto sociedad y gobierno.
Se han creado foros de consulta y participación ciudadana cuyos resultados y aportaciones no son aplicados salvo para justificar los gastos y las acciones partidarias.
Tenemos hoy el poder y la visión de un futuro mejor, hagámoslo posible.
¡Adivina, mi querido adivinador!
¡Hasta la próxima!
Comentarios: dr_rethcuel@yahoo.com




