La amenaza es un delito. En México, en los Estados Unidos de América y prácticamente en todas las legislaciones del mundo, está contemplado en sus respectivos Códigos Penales. ¿Qué es una amenaza? Las amenazas de una persona constituyen un delito contra la libertad y consisten en anunciar a alguien la intención de causarle un mal o provocarle un peligro, directamente a esa persona o bien a otras personas de su entorno cercano.
Los elementos del delito de amenaza son: Que se le avise a alguien que se le causará un mal, que la amenaza sea verbal o escrita, que la amenaza perturbe la tranquilidad de la víctima y que la víctima crea que la amenaza puede ser real.
Estos cuatro elementos se encuadran perfectamente, en la conducta que reiteradamente Donald Trump, hace al pueblo de México y a su gobierno.
En el caso concreto de los Estados Unidos de América, la amenaza, implica intimidar con el uso de una acción violenta por medio de un medio verbal o no verbal. Es un delito menor de segundo grado, punible con hasta 60 días de cárcel, además de costos judiciales y multas y posibles servicios a la comunidad o libertad condicional. ¿No hace esto recurrentemente el presidente Donald Trump con México?
Desde el 20 de enero del 2025, que asumió la presidencia de los E.U., por segunda ocasión, el gobierno de México y su pueblo han sido amenazados en dos momentos con la aplicación de aranceles, y, lo que ello implica en la vida social y económica de la nación mexicana. Por supuesto, que no se puede vivir así.
La sociedad en su conjunto no hace otra cosa, que hablar del polémico mandatario y de sus amenazas e implicaciones en la economía familiar y en los bolsillos de millones y millones de mujeres y hombres, aterrados por el populista norteamericano.
Mientras el gobierno de Claudia Sheinbaum reacciona a base de golpes de anuncios arancelarios, con llamadas telefónicas que no arreglan nada y mucho menos el fondo del problema. Sólo aplazan la “espada de Trump”.
La aplicación de dichas medidas impositivas de los aranceles a nuestro país, son a todas luces ilegales y debería el gobierno combatirlas en tribunales internacionales, para acabar de fondo este problema y no, con demagógicas llamadas telefónicas, que no resuelven nada. La imposición de aranceles por parte del gobierno de los Estados Unidos a México, a través de una orden ejecutiva del presidente Donald Trump, es ilegal.
Ya que está facultad es competencia del Poder legislativo estadounidense, concretamente de la Cámara de Representantes. De acuerdo con la constitución de los EU, los aranceles son imposiciones fiscales y dependen del Congreso, por lo que la iniciativa corresponde al legislativo. Además, que, entre México, Estados Unidos y Canadá, existe un acuerdo comercial vigente, por cierto, esté último firmado y actualizado por Trump, (el T-MEC).
En fin, el gobierno mexicano prefiere litigar esté gravísimo tema en la línea del canal político y no jurídico, donde evidentemente siempre perderá México y los mexicanos, ante el arbitrario, arrogante, prepotente y populista gobierno de Trump. A todo esto, hay que agregar el gran trasfondo del problema: el narco estado mexicano y el narco partido gobernante, MORENA.
Lo ha dicho fuerte y claro el presidente Donald Trump y su administración: “He nombrado a los cárteles mexicanos del narcotráfico organizaciones terroristas. He invocado la ley de enemigos extranjeros de 1978, ordenaré a nuestro gobierno que utilice todo el inmenso poder de las fuerzas del orden federales y estatales para eliminar la presencia de todas las bandas y redes criminales extranjeras, que traen delitos devastadores a suelo estadounidense, incluidas nuestras ciudades y centros urbanos”, agregó.
Todas estas acciones contra México, como ya lo he dicho en otras colaboraciones editoriales, no son directamente contra la sociedad mexicana, son contra el corrupto gobierno de la 4T y su partido político MORENA, que han creado un narco estado y no le ha quedado otra al presidente de los Estados Unidos, que decantarse por el unilateralismo sobre la cooperación, ya que sabe bien Trump, que el actual gobierno de México protege y cuida a los cárteles del narco.




