lunes, agosto 31, 2026
InicioColumnasLos arrepentidos

Los arrepentidos

Como suele ocurrir, todos empezamos los primeros días del 2025 con total optimismo y actitud, anhelando lo mejor para nosotros y nuestros seres queridos. Cada que un nuevo ciclo al sol comienza, es momento de recapacitar. Por ese motivo, empezamos el sexto año de esta columna sobre crímenes mediáticas hablando de un concepto muy inusual en el mundo de la mafia: los ‘pentito’.

En sentido literal, ‘pentito’ es una palabra italiana que significa ‘arrepentido’ (su plural es ‘pentiti’) pero en el contexto de las investigaciones sobre el crimen organizado, se usa para referirse a aquellos capos de la mafia que han optado por, precisamente, arrepentirse de su estilo de vida y colaborar con las autoridades, ya sea porque recapacitaron o buscan protección por parte de autoridades de sus países o incluso, internacionales.

Como es evidente, aunque a muchos ‘pentitos’ se les asigna una nueva identidad, la Cosa Nostra los busca hasta matarlos, pues están violando códigos irrompibles, como la ‘omertá’ o su ley del silencio.

El primer caso registrado de un ‘pentito’ se remonta a los años setenta del siglo XX, y fue Leonardo Vitale. Nacido el 27 de junio de 1941, siempre se sintió fascinado por el mundo del crimen, disparando a un caballo cuando era niño, para demostrarle a un capo su valor. Después, asesinó a un mafioso rival. Conforme crecía, decidió convertirse en informante de la fiscalía italiana; pero no estaba bien de sus facultades mentales. Practicaba la automutilación y fue diagnosticado con varios trastornos, por lo que se le internó en un hospital psiquiátrico. Esto fue clave para que los abogados de la mafia argumentaran que sus denuncias no valían nada. Tras salir de un sanatorio psiquiátrico donde fue internado, lo asesinaron a balazos en 1984. Nunca se descubrió al culpable.

EL DENUNCIANTE

Pero el primer ‘pentito’ formal fue Tomaso Buscetta, quien ayudó a condenar a más de 360 colegas suyos en lo que se conoció como el Macrojuicio de Palermo, colaborando con el juez Giovanni Falcone, no de los más acérrimos enemigos de la mafia.

“Buscetta es una figura importantísima, pues fue el primer arrepentido formal. Era un hombre lúcido, inteligente y valiente, que ofreció información sobre el organigrama mafioso”, ha declarado el director italiano Marco Bellocchio, quien filmó ‘El traidor’ sobre la vida de este personaje.

La historia de Buscetta es, justamente, digna de película: nacido en 1928 en Palermo, se dedicó a la mafia desde pequeño, hasta que, decepcionado por ese mundo, optó por informar a las autoridades.

Entre los muchos descubrimientos que dio Buscetta, fue cómo estaba organizada la mafia: en el rango más bajo está el ‘soldato’ o soldado. Posteriormente, el ‘caporégime’, o capitán de régimen que dirige a los soldados, más arriba, el ‘sottocapo’ o segundos al mando, y en la cima, el ‘Don’ quien es el jefe supremo de las organizaciones. Hoy en día esto es de dominio público, pero cuando lo dio a conocer, en 1983, fue toda una revelación.

Poco después, Buscetta denunciaría los vínculos de políticos italianos con la mafia, además de dar entrevistas a los medios y fue allí cuando su vida realmente empezó a correr verdadero peligro.

La mafia mataría a balazos a su sobrino, Domenico Buscetta, y después, contrataría al sicario Salvatore Cancemi para que secuestrara a sus dos hijos, a quienes estranguló con sus propias manos. Fue entonces cuando solicitó un enlace con las policías internacionales. Así, el FBI le asignó una nueva identidad y lugar de residencia.

Tomaso Buscetta murió de cáncer en el año 2000, a los 71 años. Vivió sus últimos años en Florida, temiendo que en cualquier momento el crimen organizado italiano le cobrase factura.

Hoy en día, los ‘pentiti’ siguen siendo un importante elemento, y también se les llama ‘colaboradori di giustizia’, o ‘colaboradores de la justicia’.

RELATED ARTICLES

EL HACKER ADOLESCENTE

AHORA, SOBRE LA DOBLE NACIONALIDAD

Día del Adulto Mayor 28 de Agosto

- Advertisment -

Most Popular