
Durante este 2024 que está a unos días de terminar, se cumplieron 70 años del nacimiento del escritor Truman Capote, cuya obra más conocida ‘A sangre fría’ cambió para siempre la percepción que se tenía tanto sobre el periodismo como de las noticias de crímenes o nota roja.
‘A sangre fría’ cuenta la historia de los asesinos Perry Smith y Richard Hickcock, quienes el 15 de noviembre de 1959, creyendo que iban a encontrar una gran suma de dinero, irrumpen en el hogar de la familia Clutter, ubicado en Holcomb, Kansas, y asesinan de forma violenta e inmisericorde al padre, la madre y las dos hijas mayores, usando armas de fuego y cuchillos.
Truman Capote, quien en ese entonces era uno de los mejores escritores de Estados Unidos e incluso del mundo, decidió investigar a fondo el caso, realizando incontables entrevistas, recorriendo el lugar de los hechos y leyendo los informes de la policía. Así, creó lo que el bautizó como ‘no ficción’: una narración que se cuenta como una novela, pero no tiene nada de inventado. Todos y cada uno de los hechos que se narran son factuales y comprobables. La crónica fue tan perfecta, que cuando fue publicada, en 1966, cambió la manera de escribir este tipo de periodismo.
Sin embargo, la historia de cómo se fue gestando el libro es uno de los casos más tóxicos en cuanto a crímenes reales se refiere.
INVESTIGACIÓN
Así ocurrieron los hechos. Después de asesinar a la familia Clutter, Smith y Hickcock huyen, pero son detenidos en Las Vegas para ser llevados a los separos de la policía en Kansas y después, trasladados a la cárcel. Debido a lo infame del familicidio cometido, se les condenó a la horca. Fue entonces cuando Truman Capote, (nacido en 1924 y toda una celebridad literaria) llegó al lugar de los hechos, justamente en temporada navideña, armado con su libreta y su bolígrafo, listo para entrevistar a los asesinos y que le contaran todo cuanto habían hecho. Sabía que estaba redactando su obra maestra… pero también, que no sería fácil.
Primero entrevistó a Hickcock, pero con quien forjó una amistad más profunda fue con Perry Smith. Contra todo pronóstico, el periodista y escritor tuvo que reconocer que el criminal era muy parecido a él: ambos provenían de hogares fracturados, abandonados por su padre, ambos homosexuales y deseosos de ser aceptados.
Conforme pasaban los días, que se convirtieron en meses y luego en años, el vínculo entre los asesinos y los autores se hizo más estrecho. Incluso Hickcock escribió su propia versión de los hechos, titulada ‘The high road to hell’ que el mismo Capote impidió que se publicara para que no rivalizase en popularidad con su obra maestra en gestación.
Pero Capote necesitaba un final apantallante para su libro, y no podía dejar de hablar con Smith y Hickcock. Por eso tenía que esperar a que los ejecutarán en la horca. En los cinco años que duró su investigación y el aplazamiento de la condena, el escritor y el asesino conversaban y se mandaban cartas.
Por fin, el 14 de abril de 1965 el par de asesinos fueron ahorcados. Capote fue de los pocos testigos que presenciaron cómo los cuerpos caían del cadalso.
Después de publicar ‘A sangre fría’ Truman Capote no volvería a sacar a la luz otro libro. Se cree que quedó completamente devastado emocionalmente. Murió en 1984, por complicaciones debido a su alcoholismo.
Una de las frases que mejor revelan lo que sintió al adentrarse en la mente de un criminal, es esta, con la que nos despedimos: “Ninguna otra criatura viviente es tan perversa como el ser humano. Quiero decir, que los animales nunca hacen estas cosas. ¿se figura a los animales creando campos de concentración, o torturando gente hasta matarla? O, si a esas nos vamos ¿se imagina a los animales con una ley que impusiera pena capital a los gorilas?”




