
El fin de semana ha sido sangriento y tétrico para el país y León. Mientras que en Querétaro, hubo una masacre en el bar ‘Los Cantaritos’ que tuvo un saldo de 10 muertos y 13 heridos, en León, enfrente del Mercado República (uno de los más conocidos de la ciudad) asesinaron a sangre fría a un vendedor de ropa de paca y juguetes estadounidenses.
Al día siguiente de lo ocurrido, persiste el desconcierto, pero la triste conciencia de que, como dicen ciudadanos y comerciantes “¡Todo el país está igual!”
El asesinato ocurrió el día sábado a las 9:45 de la mañana. A los perpetradores no les importó que fuera uno de los mercados más importantes de la ciudad, que estuviera a unos pasos del Puente Barón, (de gran valor histórico al haber sido diseñado por el arquitecto Luis Long) del transitado bulevar López Mateos y el Bullicioso Barrio del Coecillo. Simplemente, dispararon.
Al día siguiente había una cruz formada con botellas y veladoras. Los trozos de vidrio de otra bebida rota también permanecieron después de que la calle se convirtiera en una escena del crimen. Las personas siguieron con sus vidas dominicales: vendiendo desayunos, ofreciendo sus productos. Siguiendo adelante.
Ernestina Robles es comerciante del mercado. Es muy clara al señalar sobre su percepción de los hechos: “ahorita tenemos el desconcierto, pero ya por todos lados está igual. Por donde una camine o pase en todo el país sucede lo mismo. Ya no nos queda otra más que tener que adaptarnos”.
Las y los clientes siguen con sus responsabilidades dominicales en un mercado que data del año 1932 y ha resistido hasta un incendio.




