
«El mundo sin Dios es oscuridad. El mundo con Dios es luz, el mal no tiene la última palabra. Para nosotros, creyentes en Jesucristo, la última palabra es la vida, el amor, el egoísmo no tiene cabida» exclamó anoche el arzobispo de la Arquidiócesis de León, Jaime Calderón Calderón a la grey congregada, en el marco de la 70 edición del Rosario Viviente.
Un Rosario que sí fue Viviente en donde anoche se encendió la Fe, resplandeció la esperanza y brilló la caridad en cada una de las miles de almas que colmaron el estadio León que por unas horas se convirtió en Catedral de La Luz bajo la advocación de la Santísima Virgen María, evento que este año llevó por lema «Enséñanos a Orar».
Y fe precisamente a la grey en su conjunto y a la ahí reunida anoche, a la que el tercer Arzobispo de la Arquidiócesis leonesa -quien participó en primer Rosario Viviente- dirigió un mensaje de 5 minutos y 57 segundos para exhortarnos que con la fuerza de la oración y la fe que nos dan vida, vencer al mal con el bien y luchar juntos como Iglesia y pueblo de Dios a construir la paz que tanto se necesita y anhela.
«…También de cada uno de nosotros que esa luz se encienda y que seamos luz no tinieblas en nuestras familias, en nuestra sociedad, ahí donde trabajamos, ahí donde colaboramos, ahí donde vivimos, (hay que) ser siempre luz».
Y recordó: «quién puede representar mejor la vida de ese amor hacia Dios como su único Señor, de ese amor hacia los demás, es nuestra Madre María, ella es ejemplo, ella es la Madre, pero también ella es la discípula la que aprendió desde el seno materno a amar su hijo Jesús, pero también que aprendió en su humilde hogar a servir a los demás y ese es el sentido de la vida».
«El mundo está de cabeza porque ya no quiere amar, el egoísmo ha hecho presa de los corazones, de las familias, de la sociedad. El mundo ha querido construirse al margen de Dios y se ha ido creando otros ídolos. Cuando queremos sacar de este mundo, de nuestra sociedad, de nuestras familias, de nuestros corazones al Señor, el mundo se oscurece…Hermanos y hermanas llevemos este pensamiento en el corazón: el mundo va a cambiar cuando tú y yo cambiemos, comencemos por ahí y sobre todo, infundamos permitamos que el amor de Dios como María lo acogió y la transformó en una ofrenda de servicio y de entrega a todos».
ANTES, MARCHARON Y REZARON
Antes, de la concelebración eucarística en el estadio, marcharon cientos de fieles creyentes de todas las edades, de todos los estratos sociales., como uno solo, la mayoría vestidos de blanco, en un evento coordinado por la dimensión de laicos de la arquidiócesis, para promover la oración tal como lo comentó a este medio el joven Jesús Salazar Villanueva de la Parroquia de Santa Cecilia, momentos antes de comenzar la marcha que arrancó del Arco de la Calzada pasaditas las 17:30 horas y 54 minutos después el contingente ingresó en número, al estadio León.
La 70 edición del Rosario Viviente este año además de estar dedicado a la Oración, la advocación de la Virgencita del Seminario Menor Conciliar, que ya cumple 160 años de estar presente como lo recordó el presbítero Adrián Esparza, durante el evento.



