Después de inicios irregulares del equipo León en los últimos tres torneos, por fin Jesús Martínez dio un manotazo en la mesa para ocasionar la reacción de cuerpo técnico y jugadores.
La afición podrá pensar que fue un despertar del técnico Javier Torrente, o que algunos jugadores empezaron a dar los resultados esperados, sin embargo, el triunfo contundente ante un Necaxa embalado, dejó ver un verdadero despertar de León desde su directiva.
Jesús Martínez Murguía (hijo), se puso a trabajar en la empresa que le encomendó su padre Jesús Martínez Patiño, quien también tiene problemas serios en Pachuca con sus Tuzos que apenas consiguieron un triunfo en la fecha 4.
Ante Cruz Azul se observó un León desesperado, nervioso, pero con deseos de llevarse el triunfo en base a entrega y con poca estrategia de juego.
Ahora en Aguascalientes las cosas cambiaron, León lució más estratégico en sus líneas, menos desesperado y mantuvo el mismo deseo de ganar.
El equipo logró revertir la presión, Torrente lució motivador y ansioso de continuar como entrenador en México. En el primer tiempo León dejó que el desgaste lo hiciera Necaxa, para la complementaria se notó una clara administración de piernas y los contragolpes dieron resultados.
La jornada 5 tiene como postre a Monterrey en casa, la fiera ya dio un manotazo y tendrá que sostenerlo ante los norteños que llegan como superlíderes.
Los verdes poco a poco encuentran su estrategia, por lo pronto, la afición observa un equipo voluntarioso que ha despertado y se lo agradece.
Ya no hay brazos caídos, ya no hay distracciones infantiles en la defensa, los atacantes presionan la salida del rival, las contrataciones se acoplan rápidamente, Boselli nuevamente está abriendo defensas cerradas, el medio campo se compacta con la defensa y el ataque.
León vuelve a despertar pasiones, la directiva da señales de voluntad para volver a estar en liguilla y buscar el título, todo apunta a que los jugadores aceptaron el reto Torrente.



