
Muchos ciudadanos se levantaron tarde la mañana del 16 de septiembre, recuperándose de los festejos de la noche del 15, cuando antes, durante y después del grito bebieron, comieron y se divirtieron. Sin embargo, como cada año hubo gente que se levantó desde muy temprano para trabajar, como si aquella mañana de asueto obligatorio fuese cualquier otro día.
En el Barrio de San Miguel, uno de los más tradicionales de todo León, el habitual tianguis se alzó como cualquier día: las y los trabajadores ofrecieron los desayunos variados, que iban desde pizzas hasta tacos y el pozole o la birria que nunca puede faltar. Por su parte, los guardias de seguridad, taxistas, choferes y vendedores de tamales, así como empleados de tiendas de autoservicio, tuvieron una mañana normal mientras otras personas o se levantaban tarde o bien, se alistaban para ver el desfile.
En el barrio antes mencionado, hubo vecinos que desde muy temprano se levantaron y aprovechando que buena parte de las calles estaban vacías, se dedicaron a pintar las flechas en las calles y las orillas de las banquetas, con el fin de mejorar su entorno. La señora Ángeles Ruiz, del Comité Contigo Sí, coordinó a las cuadrillas que se encontraban trabajando de forma tenaz.
Tampoco faltaron las y los usuarios quienes, olvidando que muchos paraderos del Sistema Integrado de Transporte estarían cerrados, se encaminaron a tomar la ‘oruga’ para tener que caminar o aguardar hasta que concluyera el desfile. Sin duda, cada quien celebró el Día de la Independencia a su modo.




