Los Juegos Olímpicos de Paris han terminado después de una inolvidable ceremonia de clausura celebrada ayer. Todos presenciamos desde la polémica inauguración hasta el tirador turco de mirada certera que se convirtió en meme. Mientras esperamos otros cuatro años, hoy es buen momento para recordar el caso criminal de la semana: John Du Pont y su historia que involucra medallistas olímpicos, millones de dólares y trastornos mentales.
La noche del 26 de enero de 1996, a tan solo unos meses de celebrarse las olimpiadas en Atlanta, el millonario John du Pont llegó a la casa del entrenador y luchador Dave Schultz, en Newtown, Pensilvania. Estaba cenando con su familia, cuando salió a recibirlo, pero du Pont sacó una pistola y le disparó a quemarropa, aterrando a todo el vecindario y matando a la víctima. Después, el asesino fue a su mansión y se quedó allí, sin querer salir. Las autoridades cercaron la propiedad, y no salió hasta dos días después, cuando fue necesario apagar la calefacción.
El caso llamó la atención de los medios de comunicación de todo el mundo, debido a que el victimario era uno de los hombres más ricos de Estados Unidos (apareció en la revista ‘Forbes’) y la víctima era un luchador de alto rendimiento que ganó la medalla de oro en las olimpiadas de Los Ángeles 84.
Du Pont fue sentenciado a pasar de 13 a 30 años en prisión. La historia que descubrieron los psiquiatras forenses y criminólogos sería totalmente estrafalaria y hasta cierto punto, increíble.
CUNA DE ORO
John du Pont nació en 1938, en Filadelfia. Su abuelo era dueño de una empresa química y su familia tenía un negocio dedicado a la cría y exhibición de caballos de carrera. Con una vida de lujos y privilegios, John se dedicó a varios intereses, como la ornitología y el deporte, que se volvería su más grande pasión.
Aunque nunca fue de nivel olímpico, siempre practicaba con excelencia natación, triatlón y lucha libre. Estudió zoología y se doctoró en Ciencias Naturales. Era mecenas y entrenador de jóvenes promesas del deporte. En una granja de su familia fundó Foxcatcher, un centro de entrenamiento para formar los mejores triunfadores de lucha libre donde contrató a Dave Schultz como su mano derecha.
Con un currículum así, que personificaba la frase ‘mente sana en cuerpo sano’ nadie creería que se iba a convertir en un despiadado asesino.
Pero detrás de su imagen, du Pont ocultaba serios problemas mentales. Desde niño se hizo muy introvertido tras el divorcio de sus padres, y de manera paulatina mostraba signos de inestabilidad mental.
Se casó con una mujer de nombre Gale Wenk, a quien acusó de ser espía rusa sin ninguna base y quiso quemarla en su chimenea. Como era obvio, se divorciaron. Con la muerte de su madre la inestabilidad mental de John se fue a pique. Comenzó a realizar acciones más que alarmantes, como meter a cachorros de zorro recién nacidos a una caja y hacerlos estallar con dinamita, empezó a beber en exceso y le decía a sus conocidos que los personajes de Disney salían de la pantalla y platicaban con él. Los demás luchadores lo veían deambular por Foxcatcher con una botella de alcohol, y de repente volcaba su ira con ellos. Incluso, corrió a Kevin Jackson, medallista olímpico en Barcelona 92, por el simple hecho de ser afroamericano. La situación se salía de control, y en su delirio, empezaba a culpar de todo lo malo que le pasaba a Dave Schultz, fue así que todo terminó con ese sangriento final.
Pese sus problemas mentales, los psiquiatras forenses determinaron que du Pont no era inimputable, y sabía reconocer el bien del mal. Una vez en la cárcel, creía que era un zar ruso. Murió el 10 de diciembre de 2010 por complicaciones con EPOC y le heredó su fortuna al luchador olímpico ruso Vladimir Yordanov.
Sobre el caso, existe la película ‘Foxcatcher’ y el libro homónimo escrito por Mar Schultz, hermano de Dave y también medallista olímpico.



