El intento de asesinato a Donald Trump, ocurrido la tarde del sábado, se ha convertido en una noticia viral compartida en todo el planeta. El perpetrador del crimen, Thomas Matthew Crooks, un joven de 20 años, fue abatido a balazos, y como es de esperarse, el caso deja muchísimas preguntas que no tienen respuesta, al menos de momento.
Lo cierto es que atentados contra políticos importantes y famosos han ocurrido a lo largo de la historia. En ocasiones, los asesinos logran su objetivo, pero también han fallado. Con motivo de los hechos ocurridos a quien fuera presidente de Estados Unidos y actualmente candidato, recordaremos algunos de los que han quedado grabados en la historia, no sin antes aclarar que planear matar a un ser humano es un acto deleznable y que merece todo el castigo de la ley, no importa que se trate de un ser humano común y corriente o el hombre más poderoso del planeta, ni tampoco si es de izquierda o de derecha, liberal o conservador.
México ha tenido dos casos de atentados fallidos. Uno de los primeros ocurrió el 16 de septiembre de 1897, cuando Arnulfo Arroyo, un anarquista que era pasante de Derecho, intentó asesinar a Porfirio Díaz. No logró su cometido y tras ser encarcelado lo apaleó una muchedumbre furiosa, convirtiéndolo en el primer caso de linchamiento registrado en México.
Un presidente que durante el siglo XX arrancó los más apasionados sentimientos de los mexicanos, fue sin duda Gustavo Díaz Ordaz. Un 5 de febrero de 1970 Carlos Francisco Castañeda, intentó asesinarlo durante el festejo de la promulgación de la Constitución de 1917.
Tras adquirir una Luger Parabelum, Castañeda se dirigió a donde creyó que pasaría el primer mandatario y disparó al coche, pero en realidad iba Marcelino García Barragán, Secretario de Defensa. El presunto asesino fue capturado, torturado e internado en un hospital psiquiátrico donde estuvo 20 años. Este episodio de la historia de México permaneció oculto durante muchos años, y ahora se puede leer en el libro ‘Que nunca se sepa’ de José Ramón Cossío.
BALAZOS Y BOMBAS
Una política que fue tanto admirada como detestada durante los años ochenta fue la Primer Ministro británica, Margaret Thatcher. Su carácter férreo e intransigente le ganó el apodo de ‘La dama de hierro’, además de muchísimos detractores.
El 12 de octubre de 1984 la ministro acudió al Gran Hotel de Brighton, donde se hospedó para una conferencia del Partido Conservador… sin saber que había una bomba dejada por Patrick Magee, miembro del Ejército Republicano Irlandés Provisional (IRA) que explotó a las 2:54 de la madrugada. Para la suerte de Thatcher, la excelente estructura del hotel, y el hecho de que estuviera despierta trabajando en su discurso le salvaron la vida. No se pudo decir lo mismo de las 5 personas que murieron como víctimas colaterales.
Fiel a su personalidad, Thatcher dio una entrevista en radio a la BBC de Londres, para, pese a la situación, dar su conferencia. Después pasó al hospital a visitar a los heridos.
Otro presidente republicano estadounidense que se salvó de un atentado en la misma década que gobernó Thatcher fue el Ronald Reagan. El 30 de marzo de 1981 un muchacho de 25 años llamado John Hinckley Jr. espero al presidente a la salida de una conferencia en el Washington Hilton Hotel en Washington D. C. y empezó a disparar, hiriendo al presidente, además de 3 personas más. Para suerte del actor y político, las heridas no fueron graves y Reagan salió bien librado. El día del intento de asesinato tenía 70 años de edad. Incluso bromeó en la sala de operaciones al preguntarle a los médicos: “por favor, díganme que todos son republicanos”.
Otros políticos que enfrentaron atentados fueron de ideologías tan variadas como Charles de Gaulle, Hitler y Fidel Castro. El de Trump es uno que presenciamos y desde el sábado 13 de julio, quedará registrado en la historia.




