El miércoles 5 de julio presenté una denuncia ante la Procuraduría General de la República (PGR) ante el evidente uso de recursos públicos para, desde el Gobierno del Estado, promover la campaña a la gubernatura de Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, actual titular de la Secretaría de Desarrollo Humano y Social (Sedeshu).
Aquella vez comenté que las aspiraciones políticas no son malas, lo que no se vale es hacer trampa.
Diego Sinhué le está viendo la cara al Instituto Electoral del Estado de Guanajuato (IEEG); le está viendo la cara a los panistas y a su dirigencia estatal; le ve la cara a Isabel Tinoco, secretaria de Transparencia y Rendición de Cuentas -ella ya está acostumbrada-; le ve la cara a los guanajuatenses.
Al único que no le ve la cara es al gobernador Miguel Márquez, porque son cómplices. ¿O de qué otra manera se explicaría el desconocimiento del gobernador sobre las estrategias para promover a Diego desde el Gobierno? ¿De plano perdió ya el control de sus subordinados? ¿Alguna vez lo ha tenido?
Las trampas de Diego son cada vez más evidentes, por eso debe renunciar ya.
A principios de mes lo dije: la cancha no está pareja, el árbitro está ciego, y lo que está en puerta es una elección de estado. Hoy reitero que el inyectar millones de pesos de recursos públicos para la construcción de una candidatura no solo es anticiparse a los actos de campaña, sino estamos ante la comisión de un delito.
Mencioné también que Diego se aparecía hasta en la sopa; la estrategia de los operadores del delfín del gobernador es llevar a Diego a las puertas de las familias guanajuatenses sin que él esté presente, por eso recurren a tabletas y videos.
Debe ser triste para el gobernador Miguel Márquez que su candidato no esté bien posicionado y que deban recurrir a estrategias emergentes, a actos desesperados en los que ya ni siquiera cuidan las formas usando incluso funcionarios de la Secretaría de Gobierno.
Desde luego que este bajo conocimiento del candidato no justifica la operación que está haciendo el Gobierno. Miguel Márquez debe poner orden y Diego Sinhué renunciar, mientras la PGR investiga las proporciones de los recursos que desviaron para otros fines diferentes al combate a la pobreza.
Esperemos que el PAN, que tanto presume de honestidad, empiece por barrer su casa.
¡Nos leemos la próxima semana!



