
El Arzobispo de la Arquidiócesis de León, Rafael Cortés Contreras, dijo durante la homilía de la celebración de las festividades de la Patrona de los leoneses, la Virgen Santísima de la Luz, que Cristo se encarnó y se hizo humano no para venir a pagar una deuda; sino que la encarnación de Cristo en nuestra naturaleza, sin dejar de ser Dios, fue y es un acto de amor, un acto de la presencia del padre y del Espíritu Santo en nosotros, en nuestra creación.
“Desde el Antiguo Testamento, cuando se habla del plan de Dios, se habla del plan de una familia. Si es hijo, el Mesías necesita del padre y de la madre. Un hijo se engendra con el varón y con la mujer; todas las demás situaciones que se dan, se parecen a la familia, pero la creación y el ser humano se da por el padre y por la madre”, destacó el prelado ante una Catedral abarrotada.
Destacó el papel de Madre que la virgen cobra para la humanidad y de todos nosotros que, como hijos adoptivos de Dios, somos el resultado del acto de amor más grande del Padre hacia la humanidad.
“Dios nuestro Señor, a través de María Santísima, realizó el acto más grande de amor y liberación. Nosotros somos hijos adoptivos de Dios; el único hijo natural de Dios es Jesucristo, hijo de María, quien fue fruto de su seno. Ahí está la grandeza de María. Esa unión, esa comunión, ese amor desinteresado profundo, de una mujer libre, que tuvo a Dios en sus manos. Escuchó a Dios, su Hijo, escuchó al Padre y al Espíritu Santo y ella es esa mujer que dio su vida, su corazón, toda su existencia en favor de Cristo el Señor y de nosotros”, destacó.




