La imprudencia de un preventivo terminó con los sueños de Miguel Ángel de iniciar su preparatoria y llegar un día a ser un militar.
“Desde pequeño, mi hijo perteneció al escuadrón Cobra. Tiene un tío que fue soldado, así que él siempre tuvo el sueño de llegar a ser un militar; quería terminar su preparatoria, ya había hecho su examen en el Sabes y estaba muy gustoso porque ingresaría; luego pensaba irse a la Universidad de la Marina”, señaló el señor Miguel Ángel, padre del menor.
Una silla de clases este nuevo ciclo escolar estará vacía, el joven alegre y entusiasta nunca llegará al salón.
Pero el vacío es mayor en casa donde sus hermanos pequeños lloran todos los días por la ausencia de Miguel. Sus cosas siguen como él las dejó, su uniforme, sus zapatos, su mochila y los detalles de su novia, quien, al igual que sus padres y familiares, no puede creer lo que paso.
Miguel Ángel logró mantener a la familia unida, todos están en su casa acompañando a sus padres y hermanos.
Sus tías lo recuerdan siempre alegre, trabajador y noble.
“Él siempre tenía una sonrisa para todos. Tenía muchas ganas de vivir, de estudiar, de trabajar, pero sobre todo de servir a su país”, comentaron con voz entrecortada sus familiares.
El 22 de agosto Miguel cumpliría 16 años de edad, por lo que la familia planea una misa en su honor.
TRABAJADOR
El año pasado el joven truncó sus estudios porque su padre se hizo una fractura, misma que le impedía seguir trabajando, por lo que le tocó a Miguel apoyar a su familia con los gastos de la casa.
“Era muy responsable y trabajador; yo lo enseñé a pespuntar. Hacíamos bolsas de mujer. Era muy listo, noble… era un buen hijo”, refirió el padre.
Iba a ser militar
SourceEl Heraldo de León




