Las películas y novelas de ladrones carismáticos, que huyen de la policía entre pesquisas y disputas inverosímiles, han estado en la cultura popular desde siempre. Los ejemplos sobran, desde filmes como ‘Fuego contra fuego’ y novelas de Arsenio Lupin. La mayoría de las ocasiones se trata de historias ficticias surgidas de la mente de escritores de gran talento como Donald E. Westlake, pero también existen casos de ladrones cuyas vidas equiparan a la ficción.
En México ha habido varios casos, algunos han inspirado películas, programas de radio y cómics, quedando plasmados en la historia de la criminología, los medios y la ficción popular.
Indudablemente, el ladrón más famoso de México fue Jesús Arriaga, mejor conocido como ‘Chucho el Roto’, nacido en Chiautempan en 1858. Convirtiéndose en la versión mexicana de Robin Hood, robaba a los ricos para darle a los pobres, volviéndose en un mito durante el siglo XIX. Su apodo se debía a que para realizar sus estafas se hacía pasar por un hombre acaudalado, y en aquella época, a las personas pudientes se les conocía como ‘rotos’. Su fama creció cuando pudo fugarse de San Juan de Ulúa, la cárcel más horrible del porfiriato, ubicada en Veracruz. ‘Chucho’ ha inspirado una obra de Emilio Carballido, una radionovela y un cómic.
‘EL CAPITÁN FANTASMA’
‘El Capitán Fantasma’ pudiera sonar al alias de un villano de DC o Marvel, pero existió en realidad y operó en México. Su verdadero nombre era Santiago Reyes Quezada, quien comenzó su carrera delictiva durante los años treinta del siglo XX y le dio dolores de cabeza a las autoridades de nuestro país durante 40 años.
Reyes Quezada nació en Los Ángeles, california, pero creció en Tampico y empezó a robar desde niño. Aunque entraba a correccionales y después a cárceles, se fugaba sin ningún problema. Incluso, llegó a escaparse del temido Palacio Negro de Lecumberri. Sus métodos de fuga eran variados. A veces sobornaba guardias, y luego dejaba de comer para que enfermase y lo llevaran a la enfermería del penal y allí, huir. Justo por esa habilidad de escapar incontables veces se ganó el ‘fantasmal’ apodo. Se presume que murió en 1991, después de una vida de huidas y robos.
‘EL CHARRO MISTERIOSO’
Otro ladrón cuya vida equipara a un personaje de cómic fue Alfredo Ríos Galeana, quien en las décadas de los setenta y ochenta fue catalogado como el enemigo público número uno. Además, le gustaba la música ranchera y grabo dos discos, con el teatral seudónimo de ‘El Charro Misterioso’, pero también se dedicaba a atracar bancos, llegando a robar alrededor de 100 con su banda. Robó un título de ingeniero civil y al igual que muchos ladrones de su tipo, tenía un ego inmenso, al grado de declarar de forma abierta a los medios de comunicación: “[…] soy un delincuente muy astuto, quizá como ninguno y más que la policía. Mi captura fue por un chivatazo de un miembro de mi banda”.
Sobre Alfredo Ríos Galeana se ha escrito y filmado mucho. Una de las películas más conocidas sobre su vida es ‘El más buscado’ protagonizada por Tenoch Huerta como el atracador.
Lo cierto es que el ‘Charro Misterioso’ conocía muy bien cómo operaba la autoridad mexicana porque había sido militar, aunque tiempo después desertó para ingresar a empresas de vigilancia de la banca. Nacido en 1950, cometió su primer robo bancario en 1978 y tras una ola de crímenes fue capturado, pero se fugó varias veces hasta que en junio de 2015 se supo que vivía en Los Ángeles con otra identidad. Murió en 2019. A lo largo de su vida, fue el comandante Luis Aranda Zorrivas quien, de forma tenaz, le siguió la pista.
Si algo tienen en común las historias anteriores con los personajes de libros y películas, es que todos terminaron en la cárcel y pagaron por sus delitos. Un documental sobre el tema que aborda otros casos mediáticos es ‘Los ladrones viejos’ dirigido por Everardo González.




