Los artesanos que visitan la Feria de León se han convertido en toda una tradición. Hay desde alfareros hasta creadores de molcajetes, y por primera vez, llegan, desde Pátzcuaro, Michoacán, diestros conocedores del hilo, que presumen sus telares manuales.
El señor Jorge Magaña y su esposa visitan por primera vez la feria. Originarios de Pátzcuaro, se encuentran en el pabellón B-2 del Poliforum León, mostrando en su stand productos de tela: tortilleros, sábanas, servilletas. Todos y cada uno han sido creados completamente a mano, con una máquina que se maneja sin motor ni electricidad.
Mientras la gente que visita la feria pasa por el stand, Jorge comienza a manipular con sus hábiles manos la máquina de madera. De forma lenta, pero pausada y segura, el hilo que ensarta en la máquina de madera comienza a tomar forma, hasta volverte un hermoso y colorido artículo de tela.
Mientras trabaja, habla para este medio, explicando el sentido de sus telares y la tradición del pueblo michoacano de donde es originario:
“A estos telares se les nombra de pedal y de chicote. Estos se tejen, primero con la lanzadera, donde pasa el hilo, y después se pisa para cruzarla, cambiarla e ir tejiendo. Todo es completamente manual. Esta tradición de telares en Pátzcuaro tiene mínimo ochenta años. Muchos de estos telares son negocios de tradición familiar. Estos telares llevan un proceso de nueve manos diferentes para lograr hacer una prenda, desde que se lava el hilo, se pinta y se unen. Para una tela de 2.40 mts de ancho, son un promedio de 3 mil 800 hilos”.
Así, Magaña sigue produciendo telas, de forma completamente artesanal.



