Los cientos de planteles escolares públicos que se ubican en la ciudad se han mantenido sin daños y afectaciones, durante el actual periodo vacacional decembrino, al ser vigilados por la Policía Escolar y los Comités de Madres y Padres de Familia.
La Policía Escolar informó mediante su cuenta oficial en redes sociales, que en las labores de vigilancia han participado, quienes dan forma a la corporación, que mediante recorridos pie a tierra y patrullajes hacen acto de presencia al exterior de las escuelas.
También con el apoyo de los Comités de Madres y Padres de Familia se mantiene comunicación y se ha incluido en la vigilancia a las personas que viven cerca de los planteles escolares.
Debido a estos recorridos y la presencia de los policías se ha logrado que las escuelas permanezcan sin daños, luego de más de semana y media del inicio del periodo vacacional del mes de diciembre.
Los recorridos se han efectuado lo mismo en las instituciones educativas del sector público del centro de la ciudad, que en el sur y algunas poblaciones rurales para inhibir daños y demás situaciones que generan afectaciones a los planteles.
Por su parte, el titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), Samuel Ugalde García explicó que el trabajo que se hace en las escuelas no es algo sencillo, debido a que son cientos las que se tienen que vigilar.
De acuerdo con la Secretaría de Educación de Guanajuato (SEG), en la ciudad actualmente se cuenta con 266 planteles escolares públicos, la mayor parte de ellos en la zona urbana, pero también en la rural.
“No es una labor sencilla vigilar las escuelas, a lo mejor en la ciudad no es tan complicado, pero trasladarse hasta las que están en zonas rurales alejadas es distinto”, dijo.
Explicó que los elementos de la Policía Escolar mantienen contacto con los Comités de Padres de Familia y vecinos que viven cerca de las escuelas para conocer cualquier situación que pudiera causar problemas.
Recordó que en años anteriores, muchas escuelas eran objeto de robos y otros actos considerados como delictivos que terminaban por afectar al proceso y formación educativa de los alumnos.
Y es que los ladrones se apoderaban de material didáctico, equipo de cómputo, mobiliario y otros instrumentos que son indispensables para la formación escolar a de miles de alumnos.




