Cada pueblo mágico del país y de Guanajuato tiene su mística particular, y Jalpa de Cánovas, el más pequeño de todo el país no es la excepción. Sus habitantes acudieron desde muy temprano al cementerio, que se encuentra a mitad de la carretera y pasando el arco que anuncia la salida del lugar.
Jalpa de Cánovas es un pueblo sumamente tranquilo, donde sus habitantes esperan las visitas de los turistas para que conozcan el templo del Señor de la Misericordia y las nogaleras. Sin embargo, durante los días de muertos el panteón se llena de gente, que llega no solamente del pueblo mágico, sino de todas las comunidades aledañas.
Desde las 8:00 de la mañana, que es cuando el panteón abre sus puertas, la gente comienza a llegar para adorar y evocar a sus fieles difuntos. Comparado con lo pequeño que es el pueblo, el camposanto es bastante grande. Aunque todo el país celebra el Día de Muertos, Jalpa tiene su estilo y su esencia muy particular, pues las ánimas regresan entre nogaleras, nueces y árboles de membrillo.
Muchas de las personas han sido enterradas en esas tierras, pero las personalidades del pueblo, que en otros tiempos fue hacienda, se encuentran en el templo de El Señor de la Misericordia, donde se puede ver los apellidos “Cánovas”.
Asimismo, también hay cruces que recuerdan a los mártires de la Guerra Cristera.




