domingo, agosto 30, 2026
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Destaca en arte madonnari

Purísima del Rincón se presenta como el punto de fuga donde convergen lo efímero del momento y permanencia en el tiempo del ícono consentido Hermenegildo Bustos, ahora llevado con la técnica del gis al IV Festival de Madonnari en el jardín, donde obtuvo el primer lugar Abel Arturo Valenzuela Estevané, de Lerdo, Durango, quien recibió su premio de 15 mil pesos.

Abel platicó con el presidente municipal Roberto García que su composición exalta al Judas Negro, quien le da la espalda a Jesús por eso de fondo está la Parroquia y el más gigante es el protagonista de la horca.

El segundo y tercer lugar respectivamente lo otorgaron los jueces a José de Jesús Méndez, de León, Guanajuato (le gusta exaltar las manos y sus manos van a la máscara del Judas y cada uno de los elementos distintivos de Purísima), y Javier (XARVIS) Arredondo, de San Luis de la Paz, quien coloreó a Hermenegildo con diablos y máscaras de su herencia. La premiación para el segundo y tercer lugar, fue de 10 mil pesos y 5 mil pesos.

El Primer Edil de la ciudad no sólo elogió el trabajo de los 8 participantes del IV Festival Madonnari, sino que agradeció el que la cultura y tradición central de Purísima se renueva en cada expresión, pues se les invitó a pintar La Judea de Hermenegildo Bustos, en los 150 años de la tradición.

Entre lo relevante de este arte de Madonnari es la presencia de artistas que han recorrido kilómetros cercanos y alejados: San Luis de la Paz, Durango, Comonfort, Guanajuato capital, León, San Francisco y no podía faltar Purísima, todos tienen presente hoy la herencia para el mundo de Purísima del Rincón.

En Guanajuato vivimos 200 años como Entidad Federativa, Purísima del Rincón está viva hace 420 años, y dentro del contexto aparece como eje central de la cultura, Hermenegildo Bustos, quien hace más de 116 años dejó su fase terrenal, sin embargo, sigue vigente, haciendo y contando la historia.

Cada uno de los 8 concursantes pintó a un Hermenegildo que no se destruye, que se proyecta por su autorretrato, que une a los amantes de su tradicional Judea, con colorido y un movimiento detenido entre el gis y el piso del exterior de la Parroquia hacen ver a los diablos, de la fuerza de la iglesia y el de una sociedad que posee fuerza por su arraigo.

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