Atestiguar, fiscalizar, criticar, es la labor periodística en todo momento, la mejor profesión del mundo, la cual, relata historias, todos los días, en cualquier parte del mundo.
Alberto Peláez, como corresponsal de guerra, forma parte de una inter-historia que dio a conocer con crónicas, con la presencia en el lugar de los hechos.
El Primer Encuentro Iberoamericano de Periodismo por la Paz, contó con la participación del periodista español Alberto Peláez, que cuenta con una trayectoria en una de las fuentes más peligrosas, el periodismo de guerra.
En la intervención del periodista en este evento, sin duda salta a la duda, sobre qué lo orilló a elegir esta cobertura: «El morbo del miedo», citó el periodista al torero español Luis Miguel Dominguín.
«Quería empezar a atestiguar todo lo que estaba acá pasando, conforme pasaba el tiempo me estaba dando cuenta y cómo se dan las guerras, me estaba dando cuenta de que era muy importante la presencia del periodista» dijo.
Peláez refirió que es con las crónicas y la presencia del periodista en el lugar, es que se podía ayudar, atestiguar, fiscalizar, todo aquello que pasaba en esos momentos.
Y no sólo en temas bélicos, en todo momento es dar a conocer cuando las cosas se hacen bien, criticarlas cuando se hacen mal.
«Las guerras despiertan lo mejor y lo peor del ser humano y me quedo siempre con lo mejor, y por eso voy a las guerras, porque quiero atestiguar la paz en tiempos de guerra» Peláez recalcó que su profesión, contribuye a la paz.
«Conozco perfectamente cómo es el color de la muerte, conozco perfectamente cómo es el color del dolor, pero también les digo que todas las mañanas cuando me despierto, miro hacia arriba y miro el cielo, seguir siendo azul» finalizó.




