
La situación para los perritos de la calle nunca ha sido sencilla ni en León ni en ningún lugar del mundo. Las desgarradoras historias de maltrato se pueden escuchar en cualquier parte.
Uno de los casos más sonados en León ocurrió en abril de 2021, cuando ‘Hutzili’, una perrita mestiza, fue quemada viva por unos muchachos en un terreno baldío de Lomas de Medina. Aunque el animal fue rescatado por activistas y llevado a un veterinario, no sobrevivió. Hace una semana, en la colonia Esperanza de Alfaro (ubicada cerca de Lomas de Medina) se hizo viral un video de un hombre devorando crudo a un perro.
En el polígono que comprende Lomas de Medina y Alfaro proliferan los perros callejeros. Los hay de todos tipos y colores; animalitos famélicos que deambulan entre las calles, husmeando entre la basura. Algunos están tan flacos que tienen la piel colgando y se pueden ver sus costillas. Sus miradas tristes reflejan lo que viven a diario.
Alma Domínguez, ama de casa y dueña de dos perros, dice: “algunos de estos animales sobreviven porque nunca falta quien les dé de comer. Ya sean desperdicios, o que les compren croquetas. Siempre es bueno recogerlos, porque te cuidan la casa de los rateros que por aquí abundan. Yo adoro a mis perros porque hacen paro”.
Por otro lado, Héctor Guzmán, quien se gana la vida como zapatero, explica que nunca falta la persona que, ya sea por estar drogada o de mal humor, golpea y patea a uno de los muchos perros de nadie. “Luego eso los hace bravos, y se entiende. Pobres animales. Luego, no falta quien los tiene un rato y los abandona, tienen cachorros y se multiplican”.
Para el abogado, académico y activista por los derechos de los animales, Gabriel Rocha, la situación es muy seria: “ambos hechos, el de Huitzili y el del perro devorado, coinciden geográficamente. Es un punto que las autoridades llaman, pomposamente, ‘polígonos de desarrollo’. Sin irse tan lejos, ambos casos reflejan un punto de inconformidad de lo que allí se vive, como es la falta de oportunidades”.
El problema, señala Rocha, es que se deben enfocar esfuerzos en la prevención del delito, mejorando los salarios y la calidad de vida. “Es un tema delicado”, sentencia.



