Todo lo que acontece en México ha sido provocado por los mismos habitantes de este país:
– Los mexicanos.
No podemos atribuir las intervenciones de otros países sin la complicidad y responsabilidad de los mexicanos, ya sea en particular o en su conjunto.
En nuestra historia contemplamos hechos y sucesos, como la llegada de los españoles y la conquista, hasta múltiples acontecimientos con los Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y Francia, entre otros países, que fueron provocadas por intromisiones y situaciones bilaterales, pero siempre con la complicidad de un mexicano, que al vislumbrar una oportunidad para adquirir o mantenerse en el poder han dado la espalda al pueblo mexicano para su propio beneficio.
Ejemplos de lo anterior se encuentran en las páginas de nuestra historia.
– Iturbide y la relación con Joel Poinset, o Antonio López de Santa Anna con la Guerra de los Pasteles y las invasiones estadounidenses en donde perdimos más de la mitad del territorio nacional. La participación del clero (Pelagio Antonio Labastida y Dávalos, arzobispo de México) junto con Juan Nepomuceno Almonte (hijo de José María Morelos y Pavón) que apoyaron la creación del Segundo Imperio Mexicano. Benito Juárez y el fallido tratado McLane-Ocampo.
-Porfirio Díaz con el Plan de la Noria desconoce a Juárez para evitar su reelección, ya que lo consideraba un dictador. A la muerte de Juárez, que algunos la atribuyen a las acciones de los hermanos Lerdo de Tejada, por medio de una bella dama llamada Leonarda (alias «La Carambada») molesta por la muerte de su marido imperialista le dio a Juárez a beber una infusión (té) de una hierba llamada veintiunilla, provocando los dolores de pecho (angina de pecho) que lo llevaron a la tumba.
-Tras la muerte de Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada asume el poder, periodo “impopular” que culminó con el triunfo del Plan de Tuxtepec, que llevó a Porfirio Díaz a la presidencia de México para gobernar desde 1876 hasta 1911, con una breve interrupción en el gobierno de Manuel González (1880 a 1884).
Durante la dictadura de Díaz, México experimentó el desarrollo industrial y crecimiento de las vías de comunicación con la construcción de vías férreas. Sin embargo, en esta época también se modificó la Constitución de 1857 para permitir las reelecciones y se aprobó la ley que otorgaba la gran explotación minera a los capitales de EE.UU. y Gran Bretaña. La corrupción, el fraude electoral y la represión fueron las propuestas de la administración de Díaz a las tensiones sociales, aunado a la crisis de 1907 y las luchas de sucesión en el seno del gobierno favorecieron el inicio de la revolución mexicana, dirigida por Madero.
-Porfirio Díaz quiso mantener el statu quo. Sin embargo, Díaz permitió la entrada de inversionistas estadounidenses (e.g., Cornelius Vanderbilt, John D. Rockefeller, Andrew Carnegie, J.P. Morgan y Henry Ford, entre otros) quienes tomaron el control, prácticamente, de nuestro país y los recursos como el petróleo (Estándar Oil), los ferrocarriles (Vanderbilt), el acero (Carnegie), las finanzas (Morgan) y los autos (Ford). Además Porfirio Díaz Mori contrató como su asesor personal a influyentes británicos como Sir Weetman Dickinson Pearson, Lord Cowdray, quien especuló con la electricidad, además de los ferrocarriles y el petróleo.
Al no acceder a las propuestas del Destino Manifiesto y la Doctrina Monroe (América para los americanos) y con el incremento del poderío de los estadounidenses, Díaz, aparentemente, pronunció la frase: “pobre México tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”. A partir de ahí dio inicio a la Revolución mexicana, que no fue otra cosa que la intención de desestabilizar nuestro país para evitar el crecimiento, permitir el analfabetismo y favorecer el control a través de la pobreza, las tierras y el hambre.
Más preocupados por permanecer en el poder nuestros gobernantes y personajes de nuestra historia siempre han buscado el beneficio personal para perpetrarse en el poder o para beneficiarse de él. No hay una visión incluyente a largo plazo como nación. Solo interesa fomentar la corrupción y el estancamiento en todas las áreas de nuestro país.
Nosotros, todos los mexicanos, somos los que, hasta el día de hoy, y con un simple empujoncito de una “mano invisible”, hemos logrado estar así.
Somos un país que merece el gobierno y la gente que tenemos. Culpar al Gobierno no nos excusa de nuestra responsabilidad ante los hechos actuales y pasados porque, somos nosotros, nuestra gente, familiares, amigos y conocidos los que se venden, trafican influencias, sobornos e infringen las leyes. Nos conformamos ante todo aquello que nos ofrecen un futuro mediocre, inestable y corrupto.
No es el Gobierno, somos los mexicanos como tú o yo, mi estimado lector.
¡Hasta la próxima!
Comentarios: dr_rethcuel@yahoo.com
PD: ¡CHE, este periodo en León va a terminar como un…..!
¿A QUIÉN CULPAR?
SourceEl Heraldo de León




