En la Alhóndiga de Granaditas, donde se exponen sus obras muralistas, se ofreció, anoche, homenaje post mortem al pintor silaoense José Chávez Morado.
Dibujos, grabados, murales y esculturas se muestran en las salas del recinto.
Fue un acontecimiento organizado por instancias privadas y públicas, en materia de desarrollo e impulso a las obras culturales en la materia.
EL PINTOR
Se destacó que Chávez Morado, oriundo de Silao, Guanajuato, nació el 4 de enero de 1909 y falleció en la ciudad de México el 1º. de diciembre de 2002.
Señalaron que fue un artista plástico mexicano de corriente nacionalista, exponente de la tercera generación de la denominada Escuela Mexicana de Pintura.
El artista fue militante de mediados del siglo XX con ideología comunista y profundas inquietudes sociales, que plasmó en su trabajo tanto con obras en el Taller de la Gráfica Popular, como en murales en diversas partes del país.
Fue Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1974 y entre sus obras más importantes están los murales de la Alhóndiga de Granaditas (Guanajuato) y la antigua Torre de Ciencias de Ciudad Universitaria (México, D.F.), así como los relieves en la fachada de la Cámara de Diputados y la columna-paraguas del Museo Nacional de Antropología (México).
La recién fundada Escuela de Pintura y Escultura de la SEP da clases de dibujo, en 1945 recibió el primer premio en el concurso de grabado auspiciado por el Departamento del Distrito Federal con motivo del XXV aniversario de la Revolución Mexicana.
RECONOCIMIENTOS
A él se debe en gran medida el rescate de la Alhóndiga de Granaditas y una de sus piezas más célebres es la columna de once metros de alto y tres de diámetro que sostiene el gran paraguas del patio central del Museo Nacional de Antropología.
En 1966 se establece definitivamente en la ciudad de Guanajuato.
Sus primeros dibujos fueron una escritura directa de concisión extrema. En sus improvisaciones trataba de aprehender, penetrar y transcribir figuras humanas y paisajes.
La vitalidad de sus imágenes nunca se privó de sutiles inocencias o de ásperas ironías. Desde entonces se permitió las libertades de cambios extremos, tanto en el sentido de sus imágenes como en el valor formar de líneas y espacios; y predominan en sus dibujos el realismo depurado o la estilización expresionista.
El arte de Chávez Morado fue intenso, legítimo y profundo, y por sobre el sarcasmo y el humor negro, la ternura y la solidaridad, que emergen como factores emocionales sobresalientes, ya sea como referencia al pasado o al presente del pueblo mexicano.




