El Mundial está a unos días de comenzar, y como ocurre cada año, la gente recuerda anécdotas futboleras. Algunas son nostálgicas, otras son alegres, otras tristes, y otras quedaron grabadas en la historia del balompié. Así ocurrió el 14 de junio de 1970, cuando el estadio Nou Camp fue el escenario de un clásico: el partido Inglaterra-Alemania de Cuartos de Final.
La página oficial de la FIFA y la hemeroteca de este medio informativo son el registro de este acontecimiento que marcó la historia del futbol. Muchos lectores lo recordarán con nostalgia, mientras que otros comprenderán la razón de su vital importancia.
Como todos sabemos, quien resultó ganador fue la República Federal Alemana, tras un reñido 3-2. Muchos recuerdan el partido, pues León recibió gente de todos los países. Teutones y británicos se juntaron para apoyar a sus países no solamente en el interior del ‘Glorioso’, sino en las calles de León.
Aquel domingo el orden estuvo a cargo de 250 policías; hubo revendedores y, por supuesto, triunfaría Alemania, aunque el ‘mero mero’ ganador sería Brasil, quien se quedaría con la tan anhelada copa Jules Rimet.
La mañana fue tibia y millones de aficionados desfilaron por el bulevar López Mateos. La crónica publicada en este medio, titulada ‘Antes y después del partido’ evoca la ropa psicodélica de los ingleses, vestidos con camisas de la ‘Union Jack’ (es decir, la bandera rojo azul y blanco de Reino Unido). Por supuesto, desde ese entonces los revendedores hicieron su agosto.
Las banderas de Alemania (en ese entonces dividida por el Muro de Berlín, pues se vivía la Guerra Fría) e Inglaterra eran ondeadas en todo León.
Después, los miembros de la selección inglesa abandonaron León con destino a Ciudad de México. Su icónico entrenador, Sir Alf Ramsey, no quiso hablar a detalle con los medios respecto a la derrota. “La historia está escrita, punto”, fue lo que declaró. Los jugadores y Ramsey se hospedaron en el hotel La Estancia, donde descansaron en sus jardines.




