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Crímenes ochenteros

Los años ochenta del pasado siglo han cobrado mucha popularidad, en parte gracias remakes de películas y series como ‘Stranger Things’ y también, al factor de la nostalgia. Sin embargo no todo fueron canciones pop y peinados de aerosol. Como en toda época, hubo crímenes que la marcaron y definieron. En México se recuerdan siniestros casos como el de ‘Los Narcosatánicos’ y tampoco se pueden pasar por alto la presencia de asesinos seriales como Richard Ramírez, mejor conocido como ‘El Acosador Nocturno’.

A continuación se recuerdan algunos actos delictivos que marcaron la época en que Ronald Reagan y Miguel de la Madrid estaban al frente de sus países y que ‘Sweet child o mine’ y ‘Thriller’ sonaban en la radio.

El asesinato de Kirsten Costas, ocurrido el 23 de junio de 1984 parece digno de una película del género ‘slasher’, tan famoso en aquella época. Ella era una adolescente de 15 años que triunfaba como porrista en su escuela. Con excelentes calificaciones, de clase acomodada, guapa, exitosa y querida por todos en la pequeña localidad de Orinda, California. Como era de esperarse, también despertaría muchísimas envidias. Una de ellas se llamaba Bernadette Protti, quien estaba obsesionada con ella y anhelaba ser su amiga.

Como si se tratase de una serie para adolescentes, en la escuela había un grupo de las chicas más populares, que se hacían llamar las “Bob-o-Links”. Protti invitó a una fiesta de esta pandilla, pero todo era un invento para estar a solas con Kirsten. Después de que la porrista intuyera que su compañera actuaba de forma muy extraña, recibió 5 puñaladas, 2 en el brazo y tres en el pecho. Un de ellas iba desde la mano hasta el pulmón. Las investigaciones posteriores fueron tardadas, pues al inicio Protti pasó la prueba del detector de mentiras y los padres de la víctima tuvieron que contratar a un detective privado. Lo que la gente dijera de ella, fue lo que más le preocupó a la asesina, de modo que confesó. Fue sentenciada a  años de cárcel, y salió libre en 1996.

El caso inspiró películas (una de ellas “Death of a cheerleader”, o “La muerte de una porrista”) canciones y libros, haciéndose mediático, pues demostró que aquella época de colores neón y bonanza económica también tenía un lado perverso.

DE TELEVISIÓN

El hecho de que alguien interfiera una señal de televisión para dar un mensaje de rebeldía e inconformidad, y lo haga haciéndose llamar “Capitán Medianoche” es digno de una película como “Duro de matar” Sin embargo, el hecho ocurrió realmente el 27 de abril 1986.

En aquellos años, las antenas parabólicas estaban tan de moda como ahora el streaming, y una de las empresas más poderosas era HBO, cuyas tarifas eran muy caras, a decir de miles de usuarios.

Para escarmentar a la televisora, el ingeniero John R. MacDougall, quien tenía una consecionaria de satélites, bloqueó la señal durante la noche, publicando mensajes que denunciaban los altos precios.

“Buenas tardes, HBO. Soy el Capitán Medianoche. ¿12.95 al mes? ¡De ninguna forma!” Decía la protesta que se infiltró a la mitad de la película “El halcón y el hombre de nieve”.

Después, se entregó a las autoridades, quienes  lo multaron con 5 mil dólares, y un año de libertad condicional. Ya que aunque no fue muy grave para los espectadores, sí se le acusó de cometer “videoterrorismo”, aunque publicaciones como The AV Club lo apodaron “El Robin Hoood de tiempos de Reagan”.

El caso se conoce formalmente como “Captain Midnight broadcast signal intrusión” y se puede revivir en Youtube.

Sí: de película.

Los crímenes ocurridos durante la década de los ochenta dieron, dan y darán mucho de qué hablar. Al respecto existen varios documentales en plataformas de streaming, entre las que destaca ‘80’s: deadliest decade’ y podcasts como ‘80’s, a decade of crime’. No cabe duda que fueron tiempos de claroscuros, de blancos y negros.

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