Pon a un auditor al que puedas manipular. Ordénale que investigue a fondo a tus enemigos (pídele que no olvide contar hasta el último clip). No escuches razones, sólo usa tu mayoría en la Comisión de Hacienda. Después filtra la investigación; es contra la Ley, pero… ¿cuándo te ha importado eso? Llegado el momento, sube a tribuna y rásgate las vestiduras. Repite esta operación cuantas veces puedas; recuerda que no hay enemigo pequeño, y ya se acerca el 2018.
Así combate el PAN en Guanajuato a sus adversarios. Investigan a sus enemigos con exhaustivas auditorías (no importa que sean de su mismo partido, si están en distintas corrientes también son adversarios), descuidando lo verdaderamente importante: el bienestar de las y los guanajuatenses.
Los últimos casos son un claro ejemplo. La violencia está incontrolable en Guanajuato y Escudo, que debía evitar todo esto, no da resultados. En vez de ser autocríticos y cuestionar su eficacia, ordenan una auditoría que no mide la efectividad del programa de 2 mil 700 millones pesos, sino solamente si los aparatos están funcionando. Los resultados predeciblemente favorables son un pretexto para que los encargados de nuestra seguridad sigan tirados en la hamaca. Total, ya viene el Ejército a hacerles la tarea.
Paralelamente, los panistas filtran una auditoría a mi administración, en la que detectan múltiples presuntas irregularidades de carácter civil y penal. Después usan su mayoría para aprobar el dictamen primero en Comisión de Hacienda, y posteriormente en el pleno del Congreso. Hay que reconocer que los levantadedos azules son muy efectivos, salen muy caros al erario, pero hacen bien su trabajo (sucio).
La Auditoría Superior del Estado de Guanajuato (ASEG) se está debilitando como institución por no medir con la misma vara. Las obras de mi administración ahí están, como testimonio de una gran inversión en obra social como nunca antes se había hecho en la historia moderna de la ciudad. Y como testimonio del trabajo de los gobiernos panistas ahí están los índices delictivos, a la alza e incontrolables.
Pero los panistas no se preocupan por eso, a ellos no les inquieta que cada vez haya más ejecuciones, robos y asaltos; no les quita el sueño que se esté perdiendo el combate a la desigualdad social.
Los panistas solamente tienen un interés, una gran obsesión: Bárbara Botello.
¡Nos leemos la próxima semana!




