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Asesino sediento de fama

Algunos asesinos en serie ocultan sus crímenes de la manera más meticulosa posible. Otros, cometen un error que conduce a su captura, pero algunos ansían la fama y el circo mediático. Ese fue el caso del Zodiaco, responsable en San Francisco de cinco muertes violentas y dos heridos, quien jamás fue capturado y, después de matar, se comunicaba con la policía y los medios de comunicación, retando a todos los involucrados en el caso.

Los crímenes perpetrados por el Asesino del Zodiaco dieron la vuelta al mundo. Incluso, EL HERALDO DE LEÓN publicó en esta misma sección, durante los años sesenta y setenta, la cacería que las fuerzas del orden californianas dieron al caso.

A finales de los años sesenta, los habitantes de San Francisco se hundieron en el terror al darse cuenta que un asesino que se hacía llamar “El Zodiaco”.

Ya había matado parejas y taxistas, siendo la única imagen que se le conocía la de un hombre vestido de negro con capucha, lentes y su símbolo: una cruz dentro de un círculo. El retrato hablado lo mostraba como un hombre de frente amplia y lentes. Le encantaba mandar cartas a los periódicos y llamar a los programas de televisión, siempre con la frase: “Este es el Zodiaco hablando”. Además, mediante códigos y acertijos, amenazaba con provocar masacres y matar niños en autobús. Esto último, por fortuna, no lo cumplió.

Una de las personas involucradas fue el periodista de policía Paul Avery, del San Francisco Chronicle. Nacido el 2 de abril de 1934, fue uno de los mejores investigadores de su generación, cubriendo no solo el caso del secuestro de Paty Hearst (hija del millonario Randolph Hearst), sino todo el asunto del Zodiaco. En sus notas, crónicas y columnas hacía ver al criminal como un imbécil y un cobarde. Todo iba bien, hasta que la noche de Halloween de 1969 recibió una tarjeta de felicitación, que decía: “Estás condenado. De tu admirador secreto”. La misiva tenía un trozo de camisa con sangre, perteneciente a un taxista que Zodiaco había asesinado. Sus compañeros de la fuente, entre en broma y en serio, usaban botones que advertían: “Yo no soy Paul Avery”, para que Zodiaco no se les acercara. Entretanto, la policía de San Francisco le permitió portar un arma.

Como dato curioso, en la reciente película ‘The Batman’ de Matt Reeves, hay una clara referencia a este momento cuando la policía encuentra el cadáver del alcalde Mitchell.

A partir de ese entonces, Avery enfrentó muchísimo estrés, volcándose en el cigarro y el alcohol. Entraba a los bares a las 10:00 de la mañana y cuando el enfisema pulmonar avanzó en su cuerpo, asistía a las cantinas con su tanque de oxígeno. Murió en el 2000; en la versión fílmica del caso, él fue caracterizado por Robert Downey Jr.

TRAS LA PISTA

Tanto en la ficción como en la realidad, todo criminal astuto y desalmado tiene a su contraparte: el detective que de forma incansable le sigue la pista. Este fue el detective Dave Toschi, quien nació en 1931 y en su juventud se enlistó en la Guerra de Corea, para después unirse al SFPD, Departamento de Policía de San Francisco, por sus siglas en inglés.

Durante los sesenta se le asignó el asunto de ‘El Zodiaco’ junto con su compañero, Bill Armstrong. Al ser un caso mediático, la imagen del detective vestido con saco a cuadros y corbata de moño, se hizo famosa, obteniendo el respeto de celebridades como Clint Eastwood y George Lucas. Dave, también recibió cartas amenazantes a su nombre.

Toschi se sentía tan culpable, que el día del aniversario del homicidio del taxista Paul Stein acudía al lugar de los hechos, en espera de hallar pistas. Pese a sus esfuerzos, nunca capturó a Zodiaco. El representante de la justicia falleció en 2018.

Los sospechosos de ser el Zodiaco abundaron, pero sobre ellos hablaremos la siguiente semana, para concluir el tema de este asesino de los acertijos.

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