
María Concepción Cuevas Valencia, nació en Zamora, Michoacán y desde muy niña mostró su gusto por la fotografía.
“Mi primer contacto con La fotografía fue cuando tenía 9 o 10 años, en unas de las vacaciones de verano con la familia, mi padre Don Esteban Cuevas era aficionado a ella, siempre traía con él una cajita negra, que no prestaba, pero en esa ocasión estaba ahí cerca y me dijo: ‘Tú tomarás esta foto’, me colgó al cuello la cámara y me dio las

hermano el mayor me regalo mi primera cámara de 35 mm y entre a un estudio fotográfico con 20 personas delante de mí, solo dos se quedarían y entre ellas fui yo, aprendí lo que había leído en mis revistas y comprobé que la fotografía es practicar y practicar esa fue una etapa súper importante y que sin duda marco mi destino”, destacó.
Ella cursó la carrera como técnica laboratorista clínica e industrial, pero mientras cumplía con este requisito que en casa le pedían sus padres, siempre busco la oportunidad de aprender más sobre la fotografía, así que a la par, tomó cursos y se informó para perfeccionar su técnica, y más que
instrucciones, ‘En este cuadrito nos veremos, no cortar cabezas, ni pies, dar espacio a los cuatro lados, este es lo más importante para una buena foto y al final disparas o haces clic, suave y seguro’, y así lo hice y desde ese entonces me encanto el sonido del clic, tomé algunas más y yo feliz, de ahí me enamoré del clic de la cámara y de ahí en adelante fui investigar cómo se hacía la magia, así que no lo dude investigue y estudie. Me puse a leer todo sobre a leer todo sobre fotografía, ¿Cómo?, ¿Cuándo?, ¿Dónde?, en fin sabia de teoría, pero no tenía una cámara de formato profesional, pase por los formatos 126mm por el 110mm hasta que recibí el regalo que cambio mi vida en donde encontré mi pasión, mi
su trabajo, que ejerce con gran profesionalismo y dedicación, sin duda, la foto ha sido su vida, su pasión.
“No pude seguir en la universidad, soy de familia numerosa y no daba para más, así que, a trabajar con ganas, pero no en mi carrera, si no en mi pasión: La fotografía. Un día lleve unas fotos que tome de un torneo de frontenis al periódico local más fuerte en ese entonces El Sol de Zamora, y me mandaron llamar, me entrevisto el director y me pregunto quién tomo las fotos? Y me ofreció trabajo en ese instante y no lo
dudé, tome todas las secciones y me enamore del fotoperiodismo, aventuras describía a mi papa cuando regresaba fue sensacional. Después de un año de trabajar en el Sol de Zamora llevándome exclusivas, notas nacionales y mil experiencias, mi mama me manda de vacaciones a León, Gto., en 1991 y aún sigo de vacaciones, haciendo lo que me apasiona día con día, en el Heraldo de León, donde permanezco actualmente ahora en la jefatura del departamento de fotografía”, puntualizó.
Connie, como cariñosamente la llamamos y quienes la conocen no sólo en el medio social de nuestra ciudad, sino en el empresarial y político, ha alternado su trabajo colaborando en la revista Maxwell y en otras revistas especializadas, así como ha impartido charlas compartiendo su experiencia profesional en los medios de comunicación impresos de León.
“La fotografía es una rebana de tiempo congelada en una imagen”, concluyó.
Hoy Connie recibió el galardón ‘Mujeres que inspiran’, como mujer comunicadora, evento qué fue organizado por la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias A.C. (AMEXME) capítulo León en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.




