El 5 de marzo de 2022 puede ser recordado como el día más negro y triste en la historia del futbol mexicano.
En el fin de semana en el que la Liga MX se solidarizaba con el pueblo ucraniano a través de la iniciativa «Grita por la Paz», la tarde en el Estadio La Corregidora de Querétaro dejó imágenes de violencia y casi tan crueles como las de una guerra.
Niños escondidos entre las gradas y quitándose las playeras del Atlas para evitar ser golpeados, adultos mayores siendo atacados, un aficionado rojinegro en el suelo cubriendo de los golpes a su pareja, un padre haciendo lo mismo con su hijo adolescente, y decenas de cuerpos desnudos e inconscientes fueron parte de las imágenes de terror que mancharon la jornada por la paz del circuito mexicano.
Ayer en la casa de los Gallos no hubo piedad para nadie. «Querétaro manda, hijos de su pu… madre ¡Que se mueran todos!», se escuchaba en los audios de los videos mientras se veían cuerpos ensangrentados.
La tragedia comenzó en la tribuna, después se trasladó al campo y más tarde a los corredores del estadio, donde se generaron las imágenes más tristes, con decenas de cuerpos tirados, ensangrentados y desnudos gracias al «placer» de los seguidores radicales de presumir sus agresiones a los del Atlas.
Tras los golpes en la grada, los pocos elementos de seguridad que había en el inmueble abrieron las rejas de las plataformas que conectan con el campo para resguardar a las mujeres y niños, algo que no se pudo controlar pues pocos minutos después, los agresores rojinegros saltaron al campo a cazar a cualquier rojinegro que cruzara por ahí, sin importar su edad o sexo.
Pero el terror se dio en los pasillos, donde los radicales encontraron sillas y palos para poder agredir a los rivales, que terminaron inertes y desnudos.
Oficialmente, hasta anoche, no hubo muertos, aunque las crudas imágenes parecen decir lo contrario.




