COLOR DEL SEMÁFORO, ¿SEGÚN EL CRISTAL CONQUE SE MIRE?
Para unos, el color del semáforo no importa… «hay que salir a trabajar»
Para otros, el amarillo parece como si fuera verde… «nadie hace caso».
Para los menos, es necesario acatar al 80 por ciento los aforos… «pega fuerte el ómicron»
Para los más, la pandemia covid está quedando atrás… «cuando llegue la primavera será endémica».
La realidad es que, en casi dos años, la gente aprendió a vivir con el color de un semáforo que en la entidad se denomina «de reactivación económica», mientras que en otros estados es «epidemiológico».
Con tantos colores que se han prendido y apagado, pareciera -metafóricamente- que las personas padecen daltonismo entre los respectivos cromos que se encienden en los estados.
En Guanajuato, concretamente, está vigente el color amarillo, ya lleva dos semanas encendido, pero persisten quienes prefieren hacer caso omiso a su normatividad.
Y muchos son los argumentos: hay feria, hay fiestas, hay» baratas» en las plazas comerciales y, sobre todo, hay que salir a trabajar.
Lo cierto es que, en la entidad la incidencia de contagios alcanzó niveles insospechados durante enero, mes en que promediaron 2 mil casos positivos al día.
Por fortuna, hasta ahora, la Secretaría de Salud no ha reportado saturación de hospitales, aunque sí prevalece, aún, el caos entre las personas que buscan una prueba covid en instituciones de salud.
Así es que, sea rojo, naranja, amarillo o verde, el semáforo ha tenido una relativa interpretación… «a según del cristal como se mire».
LAS PERIPECIAS DE UN VIAJE EN CAMIÓN URBANO LEONÉS
Aquél arranque del Sistema Integrado de Transporte en León fue toda una anécdota urbana, digna de contar a las nuevas generaciones.
Era un viernes, el 26 de septiembre del año 2003, cuando aparecieron en León las cincuenta primeras «orugas» o camiones articulados que cubrirían las rutas troncales, entonces con las líneas 1, 2 y 3.
Había expectación entre los leoneses, ¿qué es el SIT? ¿qué es el Optibus? Las respuestas sonaban complejas pero, sin duda, era un día histórico en el transporte urbano de León.
Aquellos primeros recorridos fueron festivos. Iniciaron con pasajes gratis durante dos días, mismos que aprovecharon los leoneses y sus familias para pasear, más que para transporte en sí.
Adultos y niños abordaron «la oruga» y, entre lonches, risas y charlas, disfrutaron de la trayectoria de un extremo a otro de la ciudad entre las estaciones de transferencia San Jerónimo y Delta.
Han pasado casi 19 años y, a la fecha, el Sistema Integrado del Transporte requiere más inversión, infraestructura y equipo.
Mucho se ha avanzado, con nuevas estaciones y micro estaciones, así como la renovación del equipo vehicular, e incluso con el piloto de una «oruga» híbrida que será el futuro del transporte sustentable.
Hoy, entre los efectos de la pandemia y la crisis de cotos operativos que aqueja a concesionarios, el modelo camionero busca no sólo «sobrevivir», sino su modernización en todos los conceptos.
Ante este reto, la alcaldesa Alejandra Gutiérrez Campos anunció en esta semana un modelo de transporte de conexión a toda la ciudad a través de cinco nuevas rutas exprés que permitirán ahorrar tiempos en los trayectos.
Por supuesto que los usuarios, que suman más de 800 mil viajes al día, se congratulan con la propuesta de reducir tiempos a bordo del camión porque, en la actualidad, aunque conectados con el pago de un sólo pasaje, pierden valiosos minutos en las transferencias y en el zigzagueo de los trayectos de los camiones convencionales.
Será uno de los programas que proyecten la personalidad del gobierno municipal que recién ha rebasado sus cien días de trabajo.
¡Suben!
Y, «¿QUÉ VAMOS A COMER HOY?»
Hay frases populares que dejan de ser metáforas para convertirse en una expresión literal:
«¿Qué vamos a comer hoy?».
La pregunta podría tener una respuesta en base a la capacidad de compra del bolsillo familiar, entre productos básicos que están en constante incremento de precio.
Durante el 2021, la inflación alcanzó el 7.7 por ciento (de acuerdo a cifras de cámaras empresariales) que afectó no sólo a los costos operativos de las empresas, sino también al poder adquisitivo de las familias.
El nivel inflacionario pareciera «ordinario» entre una crisis de salud que derivó un impacto a la economía en general.
Pero se transforma en «extraordinaria» al comprobar que la espiral inflacionaria de los precios de productos básicos (40 por ciento) fue mucho mayor al porcentaje de inflación.
En tanto, los salarios se encuentran «congelados» para los trabajadores, sin que el sector patronal pueda contemplar aumentos propios porque «estamos en crisis».
Con este contexto arranca el mes de febrero, segundo mes del año, entre incrementos de precios, falta de poder adquisitivo y, lejos, muy lejos la canasta básica.
Las personas que dependen de un salario «congelado» anhelan políticas gubernamentales que permitan revertir el impacto de los precios de productos básicos y un equilibrio de los salarios.
Todo parece indicar que, el asunto está «a la buena de dios» de las condiciones económicas que de manera espontánea fluyan en el transcurso del año, porque no se aprecia un programa o acción gubernamental que ofrezca capacidad adquisitiva a las clases más necesitadas.
Ante este escenario, en redes sociales se vierten ironías que podrían no estar lejanas de una realidad: «¿Vamos a comer hoy?».
EL CENTRO HISTÓRICO, EN ESPERA DE SU “GARRITA DE LEÓN”
No, no sería suficiente con una “manita de gato”.
El centro histórico requiere una “garra de león”.
Se trata del corazón de la Perla del Bajío que, entre su sístole y diástole al paso de las décadas, de los siglos, urge de un plan integral de rescate.
Su más reciente transformación se recuerda en 1978, cuando sus calles y pasajes pasaron a Zona Peatonal.
Desde entonces , las administraciones municipales se han limitado a extender reglamentos, sin la contundencia necesaria para rehabilitar el “miocardio” de la ciudad.
Hoy día, padece de múltiples problemas sociales: durante el día representa el espacio de sobrevivencia para comerciantes ambulantes, artistas y pedigüeños; y, por la noche, se transforma en un “oscuro” e inseguro pasaje.
¿Qué hace falta para la restauración integral del centro?
La respuesta no sólo está en manos de las autoridades, sino también de los particulares propietarios de numerosas fincas que han caído a las ruinas.
No hay interés, o no hay recursos económicos, para su restauración, al grado que hay inmuebles inseguros que podrían colapsar en cualquier momento.
Otro factor corresponde a las autoridades municipales para restaurar el maloliente y obsoleto sistema de drenaje, así como para ofrecer la seguridad pública que demandan los comerciantes y visitantes.
La alcaldesa Ale Gutiérrez, como vecina del centro histórico, sin duda deberá aquilatar los problemas sociales y económicos y ordenar un plan que permita contar con un primer cuadro digno y acorde a la dimensión histórica de León.
¿Hay plan?
EL GOL, EL ERROR, LA FIGURA Y EL OSO
El gol: El anotado por la presidencia municipal al impulsar el acceso gratuito, un día a la semana, a los parques públicos y deportivas de la ciudad. Para que cobre vigencia, sólo espera la publicación del dictamen del Ayuntamiento en el Diario Oficial del Estado.
El error: De las autoridades municipales que tienen «en el olvido» al centro histórico de León que como corazón de la ciudad palpita entre problemas sociales y de falta de obras de servicios básicos.
La figura: La industria aeroespacial que ensambló su primer avión fabricado en Guanajuato, pronto será una giro «de altos vuelos» en la entidad.
El oso: De las autoridades del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado que tardaron en ofrecer indemnización a los familiares de las personas fallecidas en un accidente en la planta de desbaste, tuvo que interceder la alcaldesa para lograr este cometido.
Y EL PIQUETE PARA EL CAFÉ
Van las siguientes frases escuchadas durante la pandemia.- Tómelo con buen humor.
– En todos lados las personas abarrotan salones de fiestas, centros comerciales, balnearios, mientras yo aquí encerrado como si hubiese una pandemia.
– Nunca me imaginé entrando enmascarado a un banco, eso era sólo en las películas.
– El sacerdote a los novios: «Los declaro marido y mujer, ya pueden darse un codazo».




