Tras recuperase del contagio de COVID-19, el arzobispo Alfonso Cortés Contreras reanudó la celebración de la misa dominical en la Catedral de León donde agradeció a todos los fieles que hicieron oración para restablecer su salud y pidió que se sigan cuidando con las medidas de protección sanitaria ante la pandemia.
El pasado día 19 de enero dio positivo al contagio de coronavirus, por lo cual guardó reposo y confinamiento en su casa, por las recomendaciones médicas, para el cuidado personal y de las demás personas, de acuerdo a información de la Arquidiócesis Metropolitana de León, a través del secretario canciller, David Alba.
Los fieles asistentes a la misa dominical de mediodía se congratularon y alegraron de ver nuevamente al Arzobispo Metropolitano de León, recuperado de salud para reanudar su misión pastoral, con la celebración de la tradicional misa en Catedral.
EXHORTA A RESTABLECER LA PAZ
En su homilía, el pastor católico, replicó el llamado de los obispos del país a los católicos y a las personas de buena voluntad, a ayudar a restablecer la paz en la familia, en el trabajo, en las instituciones sociales, en los medios de comunicación, en la sociedad.
Llamó a respetar a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, el respeto a la dignidad de las personas, a tomar en cuenta la enseñanza de Cristo, que Dios no estorbe en la sociedad.
Pidió a renovar la sociedad que se encuentra agrietada por la violencia en todas sus formas, en todo su efecto como es el vicio, la pobreza, el pecado, la destrucción de las estructuras sociales, la falta de respeto al matrimonio como Dios lo instituyó.
El prelado eclesiástico alertó que los valores esenciales están cambiados, subvertidos, porque la sociedad dice “si no tengo dinero no soy nada, el dinero es necesario, pero no es Dios”.
También la sociedad dice “si no tengo poder no soy nada, en la sociedad se necesita quien dirija, pero el poder sin el amor y la justicia no es nada”.
El llamado de los obispos a los católicos es que Jesucristo es el centro de nuestra vida, de nuestra paz, que es el Señor de la historia, pidamos que nos ayude a ser constructores de la paz y ser respetuosos de esta casa común que nos Él no ha dado.




