sábado, agosto 29, 2026
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EL SANTA ASALTANTE

Estamos a unas cuantas semanas de Navidad, y por doquier vemos series de luces, arbolitos y regalos. Sin duda, uno de los personajes más populares de esta época es ese simpático gordo vestido de rojo que trae regalos a los niños desde el Polo Norte: Santa Claus. Su imagen se vincula, de manera casi instintiva, con la alegría, la esperanza y la bondad… sin embargo, en una ocasión no fue así, pues se le relacionó más con la comisión de un atraco bancario.

La idea de un criminal disfrazado de Papa Noel parece propia de una película como “Duro de matar”, “Batman Regresa” o la reciente serie de “Hawkeye”, pero un caso así ocurrió un 23 de diciembre de 1927, en la ciudad de Cisco, Texas.

El caso se conoce como “The Santa Claus Bank Robbery” (“El atraco bancario de Santa Claus”) y comienza  dos días antes de Navidad, cuando recién abría el banco más importante de Cisco. A la fila llegó un hombre con su usual vestido rojo, su costal y barba blanca. Debido a la fecha nadie le hizo caso.

Los problemas empezaron cuando Santa sacó una pistola, y en vez de decir “Jo, jo, jo” exclamó: “¡Esto es un asalto!” El hombre tras el disfraz era Marshall Ratliff, con antecedentes penales y amplia experiencia, y lo acompañaban sus secuaces: Henry Helms, Robert Hill y Louis Davis.

Comenzaron a llenar costales de dinero, creyendo que se saldrían con la suya, sin tener idea de que todo terminaría en una auténtica masacre y posterior linchamiento.

En aquel entonces no había medidas tan estrictas para portar armas, además que era natural ofrecer recompensa por la captura de los atracadores bancarios. De hecho, el gremio de banqueros otorgaba 5 mil dólares a quien detuviera asaltantes en flagrancia.

Una madre y su hija vieron el asalto y gritaron lo que ocurría, dando aviso a las autoridades. Entonces, varios civiles desenfundaron sus armas. Robert Hill comenzó a disparar desde la ventana, asesinando a dos policías y el resto de la pandilla optaron por tomar rehenes.

Lo que ocurrió después es digno de una película de acción y comedia navideña: al salir apresuradamente con los rehenes, los asaltantes se olvidaron del costal con dinero.Eran más de 12 mil 400 dólares. Después, huyeron en un coche que se quedó sin gasolina y tuvieron que seguir a pie, heridos por las balas perdidas. Davis sería el primero en caer, muriendo desangrado.

Los asaltantes intentaron esconderse pero fueron detenidos por las autoridades, para ser llevados a la justicia. Sin embargo, el caso quedó en la memoria de los niños del pueblo, a quienes traumó el hecho de que su adorado Santa Claus fuera un criminal, tal como lo señala el libro sobre el tema de A.C. Greene.

Pero la historia no termina aquí.

LINCHAMIENTO

Todos los participantes en el atraco fueron juzgados. Henry Helms, quien mató a los dos policías, fue condenado a la silla eléctrica y murió ejecutado el 30 de marzo de 1928. Robert Hill falleció en 1996 tras concedérsele libertad condicional.

Ratliff, el cabecilla y quien se disfrazó de Santa Claus, era un tipo muy astuto que alegó padecer de sus facultades mentales, de modo que logró alargar el juicio y evadir la pena de muerte… situación que no le gustó nada al pueblo.

La noche del 19 de noviembre de 1928 un grupo de ciudadanos enfurecidos organizaron un linchamiento. entraron a la cárcel y sacaron a Ratliff a golpes, colgándolo de un poste.

El crimen nunca descansa, ni siquiera en Navidad.

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