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LAS COSTURERAS

El 19 de septiembre de 1985, a las 7:17 de la mañana, la Ciudad de México cambió para siempre. Bastaron tan solo 5 minutos para que un terremoto de 8.1 grados en escala Richter dejó  tres mil 962 muertos (de acuerdo con la cifra oficial, aunque hasta el momento está sujeta a debate) y 250 edificios colapsados.

Las historias que se cuentan de aquel acontecimiento son de todo tipo: desde las inspiradoras, en las que los mismos ciudadanos ayudaron a rescatar damnificados, hasta las trágicas. Tal es el caso de las costureras de San Antonio Abad, cuyas situaciones laborales no solo eran injustas, sino inhumanas, ilegales y criminales.

Esta es una historia de tragedia, de injusticia… pero también, de superación personal y esperanza.

EL DÍA DEL TERREMOTO

Uno de los puntos más afectados en la Ciudad de México fue San Antonio Abad, ubicado en la colonia Tránsito. Allí, se encontraban diversos talleres donde laboraban varias costureras. En tan solo 2 minutos, quedaron sepultadas mil 600 de ellas, que fue la cifra oficial de las autoridades, aunque en realidad pudieron haber sido muchas más.

Como si la tragedia no fuera suficiente, comenzaron a salir a la luz las terribles condiciones en las que trabajaban las costureras: muchos de los talleres eran clandestinos, por lo que no tenían la más mínima medida de seguridad, y los patrones les pagaban menos del salario mínimo. Incluso, con el fin de que no se “escaparan” de su horario laboral, en algunos edificios se les cerraba la puerta con llave y candado. Después del terremoto ni siquiera fueron liquidadas conforme a la ley. Hoy en día, este trato sería un crimen a los derechos laborales más básicos, pero en 1985 era una rutina que las costureras tenían que tolerar.

La llegada del ejército mexicano fue perjudicial e indignante, pues mientras las compañeras sobrevivientes removían escombros, los uniformados se lo impidieron, pues resguardaban tanto la maquinaria como el oro de una tienda cercana. Los patrones, por su parte, solo se preocupaban por salvar su equipo de producción.

“Los soldados no nos han ayudado en nada más que en no dejarnos entrar y tratar de golpearnos. Ayer que salí con mi esposo, un soldado lo agarró para ver qué se robaba. ¿No ve que somos gente decente? ¡Allí está mi hermana! ¡Allí está mi hermana!” señala uno de los testimonios del genial documental sobre el tema, “No les pedimos un viaje a la luna”.

De acuerdo con las crónicas de la época, la ayuda no llegaría sino hasta días después. Gran parte de lo que se rescató fueron cadáveres, pero por suerte, se encontraron 12 mujeres con vida.

La terrible tragedia, y la indignante negligencia del caso, inspiraría una lucha por los derechos laborales fundándose el “Sindicato Nacional de la Industria y la Confección 19 de Septiembre”.

Una de las representantes más destacadas de aquella lucha fue la valiente Evangelina Corona, quien durante toda su vida defendió los derechos de sus compañeras y falleció en enero de 2021 con 83 años de edad.

Sobre las costureras y el terremoto se ha escrito y filmado muchísimo, como el documental antes citado, que recoge testimonios e instantes de la muerte de estas mujeres, así como su posterior lucha. “Memorias de una costurera”, que cuenta la vida de Evangelina Corona, es otro importante documento. La crónica “Las costureras” de Elena Poniatowska, es otro buen ejemplo.

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