El hecho de que tiemble en el estado de Guanajuato, zona considerada no sísmica, desconcertó por igual a propios y extraños. Lo cierto es que, aunque es la primera vez que se tiene registro del hecho, sí se llegaron a sentir réplicas cuando ocurrió el más terrible terremoto que vivió la ciudad del México en el siglo XX: el de 19 de septiembre de 1985. Fue tan intenso que la onda llegó al estado, cuestión que quedó documentada en todos los medios de aquel entonces; sin embargo, el que ocurrió este fin de semana, no tuvo la fuerza ni la gravedad de lo que ocurrió en la ahora CDMX.
La ciudad de León sintió aquel fenómeno natural en menor escala, apenas 3°, para ser exactos, en escala Richter; así quedó registrado en los diarios impresos de aquella época y en cualquier dato hemerográfico de la época.
Un día después del terremoto que paralizó a la Ciudad de México, los leoneses comenzaron a solidarizarse con los sobrevivientes del lugar que quedó bajo los escombros de grandes edificios, casas y otros recintos arquitectónicos. Fueron 45 segundos los que León sintió el “temblor” que sucedió la mañana del 19 de septiembre de 1985; a raíz de aquella situación las líneas telefónicas quedaron dañadas, de igual manera las vías férreas sufrieron algunos desperfectos.
CONTEXTO
Sobre esta cuestión, en Guanajuato, se puede revisar el documento “Red Sísmica del Estado de
Guanajuato”, disponible en la página web del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) en cuyo resumen ejecutivo del proyecto se aclara:
“Guanajuato se ubica dentro de la “Zona B”, de acuerdo a la Regionalización sísmica de la República Mexicana (CFE, 2003), caracterizada por ser una zona sísmica intermedia, donde se reportan sismos no tan frecuentes, pero son zonas afectadas por altas aceleraciones del suelo pero que no sobrepasan el 70% de la aceleración del suelo, en donde históricamente se ha tenido la sensación de algunos sismos producidos generalmente en la zona de actividad tectónica del Pacifico y reacomodos estructurales internos, los cuales no han podido ser evaluados ni analizados a detalle por carecer de instalaciones sismográficas en el Estado, ocasionando con ello el desconocimiento técnico y científico de esta actividad”.




