El concepto de “subculturas urbanas” está muy arraigado en la sociedad, para definir grupos de jóvenes como los “góticos” (o “darketos”), los “metaleros”, en su momento los “emos” y cuantos puedan surgir. Sin embargo, para Misraim Macías, director del Instituto Municipal de la Juventud, es importante no definir ni encasillar.
“Nosotros tenemos como tema no definir las subculturas urbanas, pues el joven no pertenece a las subculturas. Anteriormente, el joven invertía mucho en su imagen pública para que viera como una subcultura. Lo que hacemos en el instituto es que los jóvenes no solo pertenecen a las subculturas, sino que además, forman parte de varias comunidades”, señala Macías.
Es decir: no se tiene la imagen como se hacía en los años noventa, o a inicios de los dosmil, pero actualmente, un joven puede pertenecer fácilmente a un colectivo artístico o también ser parte de iniciativas de cambio social o a un grupo de activistas ambientales y al mismo tiempo ser un respetable artista urbano. Por otro lado, hay también casos de jóvenes que son ingenieros, profesionistas y miembros de la comunidad LGBT+. Entonces, de acuerdo con Macías, lo que se impulsa es a las comunidades juveniles mediante prácticas.
“Una de ellas es la comunidad de artistas urbanos, con la que se ha trabajado por más de 17 años”, recuerda Misraim.
Es, en síntesis, ir en contra de todos los estereotipos y fomentar, por otro lado, los arquetipos. Así es como lo explica Macías: es necesario ver al joven perteneciente a la banda que formaliza su negocio de barbería… pero también se debe de ver al rapero que realiza rimas, y de la misma forma darle importancia al emprendedor ambientalista, o a universitaria que narra sus iniciativas sociales. La diversidad de jóvenes en la ciudad, es tan variable como todos sus ciudadanos.
“Juventud no hay una, son juventudes”, concluye Macías.



