“Sí tú eres maestro, sí tú eres albañil, sí tú eres doctor buscas trabajar de lo que te dedicas. Uno como expositor es igual, la gente debe de entender que vivimos de esto que necesitamos trabajar y que depende de nosotros como expositores echar a andar la economía de las ferias”, es el sentir de Enrique Gutiérrez Cortés, quién lleva 25 años vendiendo gorditas en la Feria de León.
A más de 10 días que arrancara la Feria de Verano de León, la controversia continúa, ahora con la gratuidad de la entrada se busca que los vendedores tengan más ventas y mínimo saquen lo que invirtieron.
Una de las historias que se encuentran entre los cientos de expositores es la de Enrique, que decidió venir a vender sus “gorditas”, dándole trabajo a 10 personas y se ha llevado grandes sorpresas tanto positivas como negativas, que compartió con El Heraldo de León.
“Los ferieros, estamos muy agradecidos de que por fin hay trabajo, fue un año y medio que no hubo nada, en donde tuvimos que hacer malabares para poder sobrevivir”.
Una de las razones por las que Enrique aceptó participar fue porque se siente seguro con todo el programa que implementó el Patronato, en apoyo con el Gobierno y salubridad, en el que cree será un parteaguas para todo el país, pues él ha visto comités de ferias de Zacatecas y Querétaro que han viajado para checar la organización.
SIN MIEDO
“Es difícil que haya un contagio entre nosotros, para empezar todos los que atendemos debimos de entregar la prueba de Covid-19, están pasando cada 20 minutos un supervisor a checar que cumplamos con las medidas”.
Dentro de los nuevos lineamientos de la feria son las multas de 10 mil a 15 mil por no portar el cubrebocas, lo cual señaló se le hace una medida buena para que todos cumplan con los protocolos y no haya contagios.
“La situación de vender está complicado, por la lluvia, por la cuestión de la pandemia, por los comentarios en redes sociales que dicen que no vengan”.
Pero el comerciante expresó que a pesar de todo lo malo, se siente muy a gusto de estar en el ambiente que se ha dedicado durante toda su vida.
ESPERANZA
Con el pasar de la feria espera que la actitud de la gente cambie, que sus ventas se recuperen y que no haya más contagios y que poco a poco se reactiven todas las actividades comerciales y de entretenimiento.
Sabe que su presencia en este evento es de suma importancia, pues participa en la reactivación económica de la ciudad cuando toma un taxi, se hospeda en hotel, consume en negocios donde pueda apoyar a la que despacha, la que lava trastes, que a lo mejor perdieron sus empleos.
“Todos podemos poner de nuestra parte para ayudarnos y yo estoy aquí porque las ferias son mi vida, te lo juro”, concluyó.




