Esta semana se llevaron a cabo las primeras 2 cirugías fetales intrauterinas en el estado de Guanajuato, un procedimiento de primer mundo y vanguardista en la medicina materno fetal.
En entrevista exclusiva con este diario, 2 de las personas responsables de llevar a cabo estos procedimientos, María de la Luz Bermúdez Rojas encargada del Centro Estatal de Tamizaje Oportuno (CETO) y Jorge Delgado Flores, Coordinador general del CETO externaron que esto es de suma importancia y relevancia debido a que se pude dar acompañamiento y seguimiento desde antes de nacer a las personas para corregir en la medida de los posible algunas patologías.
“Es un parteaguas el iniciar la cirugía fetal en el estado proponiéndola como proceso que le permite al bebé la vitalidad o la buena función posterior a nacimiento”.
El primer procedimiento se realizó en una embarazada de 2 gemelos varones diagnosticada con una patología fetal, por la presencia de una sola placenta y una mega vejiga rotas con ascitis urinosas, la cirugía estaba pensada en en la colocación de un catéter por la cavidad amniótica.
Si el bebé tenía 21 semanas de gestación por poner un ejemplo, el abdomen de la madre parecía de 28 debido a la cantidad de líquido vertido hacia el peritoneo además de que al ser un embarazo de gemelos el abdomen de la madre comúnmente es más ancho.
La doctora estuvo en todo momento informando a la madre de apenas 14 años sobre este procedimiento y dándole a conocer tanto a ella, a su pareja y a su madre los posibles resultados.
Al momento de realizar la cirugía la doctora indicó que se absorbió una gran cantidad de liquido de la vejiga rota que se tenía contenido alrededor de un primer bebé, cerca de 1 litro 800 de liquido.
Sin embargo una vez que se tuvo la descompresión del abdomen se pudo identificar otra patología en la cual no se tiene cura: Síndrome de Prune Belly el cual se trata de que se tiene una piel extremadamente delgada.
Por esta razón, no se le colocó el catéter por esta patología de genética. Por su parte en el otro bebé sí se detectó una ascitis urinosa por lo que sacaron el líquido y la mujer embarazada terminó con un abdomen de 23 o 24 semanas aproximadamente.
A pesar de que no fue la operación que esperaban si sirvió pues los bebés van a seguir vivir hasta que el tiempo lo permitan y también a la madre fue sano porque ayudaron a evitar una hemorragia obstétrica.
Esta paciente es del municipio de León y ya ayer se dio de alta y va a seguir en su monitoreo constante.
Por otro lado en el segundo procedimiento, también de una mujer embarazada uno de los bebés posterior a la operación falleció por no tener la suficiente fuerza al ser el más pequeño de los dos ya que no contaba con los nutrientes necesarios y con el espacio. Sin embargo era necesario poder separar las conexiones que tenían porque si no se intervenía el pequeño feto de todas formas perdería frecuencia cardíaca tarde o temprano y eso afectaría neurológicamente al otro feto.
Por ello se realizó la separación de las bolsas. Esto que pasó era una de las posibilidades de la operación, y tanto la madre como el padre sabían de este riesgo, sin embargo el otro bebé se encuentra en buenas condiciones pero su madre segura hospitalizada y en observación durante esta semana.
Inicialmente se iban a realizar 3 cirugías de este tipo, sin embargo una de las madres de familia personalmente decidió esperar a tomar esa decisión.
Este tipo de procedimientos están protocolizados bajo estándares internacionales y antes de llevarse a cabo se elaboran una serie de estudios incluso de genética para ver si son candidatas a este procedimiento.




