Hace un año, la pandemia del coronavirus se había extendido por todo el mundo y provocaba no solamente estragos sanitarios, sino también económicos, dejando a muchas personas en el desempleo. Afortunadamente, hubo personas que destacaron por el valor de ayudar a sus semejantes, alimentándolos. A un año de la enfermedad, continúan con su incansable labor.
Yoanna López Gamiño es la encargada del “Comedor Social Por Amor ayúdanos a ayudar”, ubicado actualmente en la calle Pedro Moreno, una de las más importantes de la Zona Centro.
El comedor nació hace un año, cuando la pandemia y los contagios azotaban no solo a Guanajuato, sino a todo el planeta. Nació cuando la señora Maricela Martínez supo que era necesario hacer algo positivo con respecto al crecimiento del virus y desde luego, del desempleo.
El comedor surgió cuando la señora empezó a ver la necesidad en la gente, y sobre todo, el hambre, pues mucha gente se quedaba sin comer debido al desempleo. Así fue como la señora y su familia empezó a dar comida con sus recursos.
Primero empezaron unas cuantas personas… ¡Pero con el paso del tiempo fueron hasta doscientas y trescientas personas! Fue entonces cuando el Gobierno decidió apoyarlos, y se mudaron cerca del Arco de la Calzada para continuar con su labor.
“Quiero dejar en claro que el comedor no es del Gobierno. Es independiente, y muchas veces los mismos leoneses vienen aquí a traer comida. Hay que reconocer que si no fuera por el ciudadano leonés, no se podría seguir llevando a cabo”.
Yoanna está consciente de que actualmente hay muchas personas desempleadas, y por tanto la labor del comedor comunitario sigue siendo importante para la sociedad leonesa. “Nosotros estamos para servir y dar de comer a todas las personas que no tienen el dinero, para solventar a todos aquellos a quienes no les alcanza para un plato de comida”, dice ella.
Aunque hoy en día el estado de Guanajuato se encuentra en semáforo amarillo, siguen existiendo personas de la tercera edad a quienes no les dan trabajo, y también jóvenes desempleados, por lo que las cuatro personas que trabajan en el comedor siguen en pie. Igualmente, todos los voluntarios son bienvenidos a lo largo del día, aunque la atención formal a la gente es de una de la tarde a tres de la tarde. Se atiende diariamente de 200 a 250 personas.
“Estamos en un proceso de crecimiento y aprendizaje. Yo he aprendido a tener más humildad. Para mí, como persona, ver la cara de alegría de una persona que satisface su hambre es algo maravilloso”, concluye López Gamiño.




