
En plena pandemia y crisis económica de la que pocos se han recuperado, los tianguistas ofrecen una opción para el Día del Niño: los juguetes de segunda mano. Hay de todos los precios, y algunos de sus comerciantes llevan años en un negocio que, como tantos en el mundo, se encuentra estancado por las secuelas de la pandemia.
Los juguetes de segunda mano se pueden encontrar en prácticamente cualquier tianguis de León, uno de ellos es el del Barrio de San Miguel, que ofrece sus productos todos los lunes. Entre los diversos vendedores está Gerardo Maldonado, quien tiene cerca de 30 años consiguiendo juguetes de segunda mano de lo más variopintos: figuras de Batman o de Wolverine, muñecas, carritos, princesas de Disney, entre otros.
“La gente siempre compra en estas fechas porque esperan regalar algo a sus niños. Yo digo que aunque sea algo modesto se les debe ofrecer algo a los morritos, porque ellos no tienen la culpa de lo que está pasando con el coronavirus. Ellos lo que quieren es vivir su día. Aquí tenemos para todos los gustos y mucho más económico que en las jugueterías”, dice Maldonado, quien en una mesita ofrece toda la amplia variedad de juguetes.
Lo cierto es que en los tianguis hay de todo, no solamente figuras de superhéroes: hay barbies, muñecos de Buzz Lightyear, carritos de todos los precios, pianos de juguete, peluches y hasta soldaditos de plomo y de madera, que en la actualidad parecen haber desaparecido de los grandes almacenes de jugueterías. Los precios son tan variados que van desde cuarenta hasta 200 pesos, todo dependiendo del vendedor y la negociación.
Amalia Suárez, madre de familia y esposa, decidió comprar una muñeca de Elsa, el popular personaje de Frozen de disney en 120 pesos. “Ahorita con la crisis es todo lo que nos podemos permitir. Ya después, en Navidad, veremos cómo le hacemos”, dice.
Otra vendedora es Rosario Martínez, quien ofrece desde pistolas Nerf usadas hasta Hot Wheels. “Me dedico a esto de vender juguetes por mera necesidad, con tal de llevar un poco de pesos a la casa”, señala.
La pandemia perjudicó el año pasado a los tianguistas muy seriamente. Muchos de ellos tuvieron que retirarse temporalmente debido al semáforo rojo, y algunos han tenido muchos problemas con tal de recuperarse.




