Los industriales de la masa y la tortilla elevan el precio del kilogramo a 18 y 20 pesos, lo que representa un duro golpe a la economía de las familias populares que demandan que intervenga el gobierno para regular el costo de este producto básico.
En algunas tortillerías aún mantienen el precio de 15, 16 y 17 pesos, pero son las menos y de manera gradual lo van elevando hasta 20 pesos el kilogramo, con el argumento que se incrementan los costos de operación, maíz, electricidad, gas, agua, salario de los empleados.
“Mucha gente, ya no pide kilos, sino 5, 10 ó 12 pesos de tortillas en la mañana para el desayuno y al medio día para la comida”, señaló Lucila estrada de la tortillería “La sabrosita”.
La señora Manuela Castro indicó que “ahora más que nunca cuidamos las tortillas, se guardan bien las que quedan y hacemos duritas en el comal para comerlas como tostadas con sopa, o para hacer volcanes con algo de queso y frijol”.
En las tiendas de autoservicio, venden el kilogramo de tortilla a 12 y 13 pesos, pero sale más caro ir a comprarlas a esos lugares porque hay que pagar el pasaje del autobús que cuesta 12 pesos en efectivo y 9 con tarjeta y más tiempo que ir cerca de la casa a pie, dijo Gabriela Vázquez.
Lo que hace falta es que la Profeco en verdad haga su trabajo y frene el aumento del precio de la tortilla, porque no hace nada y se la pasa mirando como “el chinito”, en lugar de poner mano firme, esta de puro membrete en la defensa de los consumidores, señaló el zapatero Paulo Huerta.
“Sería bueno que interviniera el gobierno federal, estatal y municipal, en hacer algo para que se apoye a los productores, se regulen los precios y se garantice el abasto del alimento básico de la mayoría de ciudadanos de bajos recursos económicos”, expuso el profesor Arturo Méndez.




