
En el Hospital Pediátrico de Alta Especialidad hubo molestia por parte de muchos adultos mayores, pues no fue sino hasta las 11:30 que comenzaron a vacunarlos, con la llegada de la Guardia Nacional.
Muchas de las personas formadas para recibir su dosis, esperaron desde las 11:00 de la noche del domingo 4 de abril. Algunos con cobijas y banquitos, otros sosteniendo un vaso de café. Al día siguiente, la fila comenzó a extenderse por más de dos kilómetros. Después, conforme pasaban las horas, no faltaron quienes se valieron de sombrillas para tolerar el sol.
“Tenemos horas esperando” se quejó Ana Patricia Gómez. “Nos formamos desde anoche, y hasta ahora no nos han concretado nada. Dicen que hay que esperar a la Guardia Nacional, pero nosotros ya estamos desesperados”.
La señora Felicitas, de 82 años, fue de las primeras que esperaba con su familia, quienes la trasladaban en una silla de ruedas. No faltaron tampoco las personas que necesitaban oxígeno, y lo llevaban conforme esperaban en la fila.
Tampoco faltaban las personas molestas, desesperadas o ansiosas, como fue el caso de Gabriel Ruiz, y otros como Edgar Hernández, quien se mostraba más comprensivo al afirmar: “No estoy enojado, porque uno es consciente de la situación. Más bien, lo que sentimos es sorpresa y extrañeza. Entendemos que es el primer día, pero es obvio que todos queremos vacunarnos y la espera es mucha”.
Hombres, mujeres, niños y adolescentes (los dos últimos acompañando a sus seres queridos de edad mayor) llegaban a una fila cada vez más larga. Afortunadamente, alrededor de las 11:30 llegaron los vehículos de la Guardia Nacional a la zona del hospital.




