¿ROBO DE LIBROS?
Puede parecer un delito poco común y hasta improbable, pero la situación cambia cuando se trata de ejemplares únicos, y que están evaluados en millones de dólares.
Ejemplares tan importantes que han marcado la historia de la humanidad, y cualquier coleccionista ofrecería hasta su alma con tal de tenerlos en sus manos.
Un caso de esa índole fue el que se conoce como “El atraco de libros de la Universidad de Transilvania” (ubicada en Lexington, Kentucky y nada que ver con la tierra del Conde Drácula) cuyos estrambóticos acontecimientos son una tragicomedia.
PRIMERAS EDICIONES
El 17 de diciembre de 2004, cuatro hombres de la tercera edad se acercaron a la biblioteca de la Universidad de Transilvania, institución privada que tiene resguardada una primera edición de “El origen de las especies” de Darwin y “Las aves de América” de James Audbon, uno de los primeros registros de estos animales en la historia. Cada uno valuado en más de 12 millones de dólares.
Los cuatro ancianos eran en realidad jóvenes disfrazados, estudiantes de primeros semestres: Spencer Reinhard, Eric Borusk, Chas Allen II y el perpetrador: Warren Lipka, de 22 años. Todos eran hijos de buenas familias y querían dinero fácil.
Su plan era sencillo: Hacerse pasar por hombres adultos y pedirle a la bibliotecaria, Betty Jean Gooch, ver los ejemplares.
Después la someterían y tras hurtar los valiosos tomos, viajarían a Nueva York para venderlos en una casa de subastas.
Los jóvenes habían planeado el atraco viendo películas como “Ocean eleven”, “Perros de reserva” y “Snatch”.
Lipka planeó todo el robo a detalle, creyendo que todo sería como en las películas.
Ya habían contactado posibles compradores en Ámsterdam usando un correo falso. No tenían antecedentes penales ni experiencia como criminales, por eso todo salió mal.
Eligieron la fecha de exámenes finales para que el lugar estuviese solo. Una vez allí, amenazaron a Betty y la sometieron.
Sin darse cuenta que el ejemplar de Auborn era demasiado grande para guardarlo en una maleta (de hecho, eran dibujos de aves de tamaño natural), salieron con el libro de Darwin y viajaron a Nueva York, a la casa de subastas Christie’s.
Pero no podían tener en sus manos un ejemplar tan importante y pasar desapercibidos.
Fue cuestión de días para que el FBI les siguiera la pista y rastreara todo vínculo posible. Los anticuarios de la casa de subastas, además, les pareció sumamente extraño que unos muchachos tuvieran libros así en sus manos, y dieron el “pitazo” a las autoridades.
Como si eso fuera poco, Warren había usado el mismo correo electrónico para contactar a la bibliotecaria y a los posibles compradores.
Los agentes federales llegaron a los dormitorios de los muchachos, arrestándolos en el acto.
El robo, aunado al daño psicológico que le produjeron a Betty, los hizo merecedores a una pena de siete años.
Parte del castigo fue porque el gremio de bibliotecarios estadounidense así lo exigió.
El caso de “Transy book heist” se convirtió en una gran película protagonizada por Evan Peters, que mezcla entrevistas reales a los participantes y actuaciones.
Por otro lado, quien esté interesado en el tema del robo de primeras ediciones del libros, puede leer la novela “El caso Fitzgerald”, de John Grisham.
Asimismo, Borsuk, uno de los involucrados escribió “Animales americanos: Una memoria de true crime”.




